El odio en EU se hace más fuerte

Hoy declararon el atacante de una sinagoga y el acusado de mandar las cartas-bomba a demócratas

 Está acusado de 29 delitos y se encuentra en prisión sin fianza.  AP
Está acusado de 29 delitos y se encuentra en prisión sin fianza. AP

WASHINGTON. El gobierno de Estados Unidos anunció ayer nuevos esfuerzos para combatir los crímenes de odio en el país después de la matanza de 11 personas en una sinagoga en Pensilvania el pasado sábado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, culpó ayer a los medios de comunicación de provocar ira en la sociedad antes de cruciales elecciones legislativas, mientras el país llora a los 11 muertos en una sinagoga.

Precisamente, el hombre acusado de la masacre perpetrada en Pittsburgh, Robert Bowers, de 46 años, compareció ayer ante la justicia, llevado en una silla de ruedas.

Vestido con una sudadera azul, Bowers, de rostro pálido y calvo, hizo pocos comentarios durante la audiencia de tres minutos, aparte de responder y Sí, señor, en respuesta a preguntas de procedimiento de un juez federal.

El hombre fue detenido el sábado tras ser herido por la policía en un intercambio de disparos y acusado de 29 cargos, algunos punibles de pena de muerte.

Horas antes, Trump atacó a periodistas críticos de su gobierno y los responsabilizó de provocar extremismo antes de las elecciones de medio término del 6 de noviembre.

Por su parte, el vicefiscal general, Rod Rosenstein, informó en un acto de que el Departamento de Justicia destinará fondos federales para acabar con los crímenes de odio.

Continuaremos trabajando con nuestros socios para prevenir los crímenes de odio y liberar a todos nuestros barrios de la violencia y el miedo, señaló el número 2 de Justicia del Ejecutivo.

En otro hecho de violencia, la sede del Partido Republicano en el condado de Volusia (costa de Florida) fue objeto de un ataque cuando desconocidos dispararon contra el exterior del inmueble, informó un medio local.

El ataque a la sede republicana en la localidad de South Daytona no dejó víctimas, aunque causó la rotura de cristales y daños en una de las paredes del edificio.

El estadounidense acusado de haber enviado paquetes con explosivos a prominentes demócratas y críticos del presidente Trump compareció ayer ante un tribunal federal en Miami, que evaluará su extradición a Nueva York, donde se investiga la causa.

César Sayoc, de 56 años, compareció en la ciudad de la Florida ante el juez Edwin Torres tras su arresto el viernes por su supuesta conexión con el envío por correo de -hasta ayer- 15 sobres que contenían bombas caseras, ninguna de las cuales explotó.

Con una desarreglada cola de caballo y uniforme beige de prisionero, Sayoc habló poco durante la breve audiencia y musitó un te amo a alguien en la sala atiborrada.

El juez Torres fijó otra audiencia para el viernes en la que determinará si le concede la libertad condicional y evaluará su posible traslado a Nueva York, cuya fiscalía lleva el caso.

El abogado defensor Daniel Aaronson pidió que se respete la presunción de inocencia de su cliente, quien invocó su derecho a permanecer callado.

Él es inocente hasta que se demuestre lo contrario, dijo a periodistas tras la audiencia, y nadie ha sido capaz de decir que esas son bombas que él envió.

Los investigadores dijeron que Sayoc fue identificado por sus huellas dactilares en uno de los paquetes.

 

 

Por EFE, APF, Notimex y AP

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