Assange, el huésped apestado

Quito impuso un protocolo al fundador de Wikileaks, y si no lo cumple, lo echará de su sede diplomática

Julian Assange mira desde el balcón de la embajada ecuatoriana antes de hablar en Londres.  Foto: AP
Julian Assange mira desde el balcón de la embajada ecuatoriana antes de hablar en Londres. Foto: AP

Después de vivir asilado por más de seis años en la embajada ecuatoriana en Londres, Julian Assange se ha convertido en un inquilino incómodo para el gobierno de Ecuador.

 

Ahora tiene dos opciones: o se acomoda a las nuevas normas de convivencia o sale de la sede diplomática ecuatoriana en Londres.

 

Las constantes intervenciones del fundador de WikiLeaks en asuntos políticos de otras naciones orillaron a la administración del presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, a imponerle sanciones como cortar sus comunicaciones y –la más reciente– un estricto protocolo que condiciona su estadía en la legación diplomática de ese país en Londres.

 

 

Julian Assange saluda a los partidarios fuera de la embajada ecuatoriana en Londres. Foto: AP

 

Desde el pasado 11 de octubre están en vigencia nuevas reglas para Assange si es que quiere permanecer en la embajada.

 

Precisamente ayer el gobierno de Ecuador le reiteró que respete su soberanía y le advirtió que no permitirá que falte a la verdad luego de que Assange acusó a Quito de planear su extradición a Estados Unidos.

 

Ahora sus visitas deben ser autorizadas por el embajador, no pueden verlo más de tres personas a la vez; si desea usar internet, él debe pagar su propio proveedor. Tiene prohibido hacer pronunciamientos políticos.

 

Además, el asilado deberá hacerse cargo del costo de sus evaluaciones médicas trimestrales, y de los cuidados de su gato. También de la limpieza de su sanitario y los espacio que ambos usan.

 

Julian Assange, quien ha sido encerrado en la Embajada de Ecuador en Londres para evitar que las autoridades suecas lo cuestionen sobre acusaciones de conducta sexual inapropiada, ha sido detenido arbitrariamente por Gran Bretaña y Suecia desde diciembre de 2010. Foto: AP

 

La embajada sólo se compromete a cubrir costos de servicios básicos, como renta, electricidad, calefacción y agua potable.

 

El documento hace énfasis en que cualquier incumplimiento terminaría con el asilo diplomático.

 

Desde agosto de 2012, el fundador de WikiLeaks se asiló en la embajada para evitar ser detenido por acusaciones de abuso sexual que no prosperaron, pero teme que si sale del edificio pueda ser detenido y extraditado a Estados Unidos por revelar archivos sensibles del gobierno norteamericano.

 

Pese a su refugio, Assange seguía operando su sitio de filtraciones WikiLeaks, donde se comparten textos, audios y videos confidenciales.

 

Ha intervenido en asuntos como las elecciones de 2016 en Estados Unidos y la crisis independentista en Cataluña, España.

 

Pese al escándalo, al australiano se le concedió la nacionalidad ecuatoriana en diciembre de 2017, con la esperanza de convertirlo en parte del cuerpo diplomático y evitar su detención, pero el gobierno británico ha insistido en que si sale de la embajada, será capturado.

 

Con la llegada de Moreno a la Presidencia de Ecuador, la situación de Assange con el gobierno de ese país se ha deteriorado, incluso el mandatario lo ha calificado como una piedra en el zapato:

 

Tras la aplicación del nuevo y estricto protocolo, el abogado de Assange, el exjuez Baltasar Garzón, demandó al gobierno ecuatoriano para exigir el cese de las reglas y mejoras en las condiciones de asilo. La justicia ecuatoriana no tiene un plazo establecido para pronunciar su decisión sobre el caso.

 

El canciller ecuatoriano José Valencia ha declarado que su gobierno es responsable de resguardar la integridad del activista, pero no piensan hacer ninguna gestión extra con Gran Bretaña para buscar una salida a su situación.

 

Según abogados de Assange, éste está dispuesto a entregarse a la policía británica si se asegura que no será extraditado a Estados Unidos.

 

Mientras, el fiscal General de Estados Unidos, Jeff Sessions, ha declarado en repetidas ocasiones que Assange es un tema prioritario para la administración de Donald Trump.

 

Reino Unido se niega a conceder un salvoconducto para que el australiano pueda salir sin problemas de la legación, el único cambio es que Londres ya no lo mantiene en vigilancia permanente.

 

POR ALEJANDRA MARTÍNEZ

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