2019: ¿el año de Asia?

El juego geopolítico y las alianzas estratégicas y comerciales han estado ausentes de nuestra política exterior

Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

Muchas columnas de fin de año se concentran en destacar lo más sobresaliente según la óptica del autor. En este caso, podría señalar todo lo que aquí se discutió, desde una perspectiva periodística; pero me concentraré en los sucesos que serán protagonistas en la agenda de Asia-Pacífico y repercutirán en las relaciones internacionales.

China: además de mantener una expansión económica y militar en el mundo, comenzó a usar su poder suave y en 2013 presentó la Nueva Ruta de la Seda. Este proyecto, ya en ejecución en países de Asia y Europa Central, ha sido ofrecido a otras regiones, incluso Latinoamérica, y seguirá con fuerza en el contexto del 40 aniversario del establecimiento de las reformas económicas y apertura al exterior de ese país. Será un protagonista de primera línea y podría ser un socio de México. La pregunta es: ¿el gobierno en turno está consciente de las implicaciones de un cambio en los intereses nacionales, más aún, cuando un tsunami migratorio se nos avecina con el vecino del norte?

Japón: las relaciones bilaterales son fuertes, pero no es secreto que Japón ha sido desplazado por China en lo comercial y pasó a un segundo término en cuanto al interés que despierta a los mexicanos. Una política cultural agresiva para recuperar su lugar podría ayudar a reactivar la relación bilateral. Un nuevo modelo de negocios a través de las coinversiones México-japonesas podía ser el modelo a seguir. Japón tiene muchos retos por delante y México podría ser una pieza clave en su posicionamiento en América del Norte y América Latina. Existen condiciones de amistad e imagen positiva de ambas naciones.

Corea del Sur: si hay un país con el que México podría avanzar y dar paso a una relación más estratégica es con esta nación. No ha cuajado un TLC entre los dos países y desafortunadamente Corea del Sur quedó fuera de la lógica del Tratado Integral y Progresista de la Asociación Transpacífico. Como en el caso de China, explorar un Acuerdo de Complementación Económica antes de un TLC podría ser la salida para no desviar el comercio, o bien, enfriar las relaciones económicas con ellos.

India: a pesar de su crecimiento económico y el aumento de su influencia regional y global, India ha estado fuera del radar de las relaciones de México con la región de Asia-Pacífico. Está en una lucha por la supremacía regional con China y los dos son parte del grupo denominado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), lo que representa una oportunidad para México de tender puentes y reposicionar así la influencia del grupo denominado MIKTA (México, Indonesia, Corea del Sur, Turquía y Australia).

El juego geopolítico y las alianzas estratégicas y comerciales han estado ausentes de nuestra política exterior en Asia, donde se ha dicho que está el futuro ¿por qué hemos hecho poco o nada al respecto? Hay mucho que hacer con poco, y más cuando una importante herramienta comercial, como lo fue ProMéxico, ya no existe. Gran labor tendrá que hacer nuestro Servicio Exterior, al que dieron más tareas, pero redujeron el presupuesto en 8.8%, para el año que empieza. La innovación y reinversión tendrán que usarse sin caer, esperemos, en la improvisación.

 

* Analista

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@adolfolaborde71

 

 

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