¡Yo, Claudia!

Para regresarle el resplandor a la CDMX, prometió acabar con los abusos, restablecer la democracia y la libertad

Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

La nueva jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, prometió en su discurso de toma de posesión que esta ciudad jodida, que desde 1997 ha sido gobernada por los perredistas Cárdenas, Robles, López Obrador, Encinas, Ebrard, Mancera y Amieva, mismos que se la dejaron con altos niveles de inseguridad, de corrupción, apestosa a orines (María Félix dixit), recobrará el esplendor de lo que algún día fue la Ciudad de los Palacios.

En los últimos años vivimos el abandono del servicio público y la democracia; se instauró un gobierno con un modelo de desarrollo urbano desigual que privilegió la ganancia inmobiliaria sobre el interés público; que ahondó las desigualdades privilegiando el interés clientelar y de grupos por encima de los derechos sociales; que permitió que regresara la corrupción; que se dedicó al espionaje político; que utilizó la fuerza para reprimir al pueblo; que provocó el abandono de los servicios públicos y el regreso de la inseguridad… expuso la señito Claus en presencia del líder de Morena, quien le regaló la candidatura a la jefatura del gobierno de la City.

Para regresarle el resplandor a la City y de paso acotar la brecha de la desigualdad, Sheinbaum prometió, primero, acabar con los abusos; restablecer la democracia y la libertad política inmediatamente. Nunca más ejerceremos o permitiremos la persecución y la violencia directa o simulada por pensar de forma distinta a quien gobierna; vamos a terminar con la compra de voto como forma de manipular la voluntad popular. ¿Todo eso hicieron los anteriores gobernantes de la Ciudad de México? Preguntan los perplejos. Eso y más pareció decir la nueva jefa de Gobierno. Prometió también que no habrá abusos en el incremento de los cobros desmedidos por foto multas, predial y agua entre otros; acabar con la persecución laboral y el uso discrecional del otorgamiento de plazas para familiares y amigos. No más trinquetes de éstos últimos, ni moches en el Instituto Nacional de la Vivienda para conseguir una casita. Se acabarán en el corto plazo los asaltos a mano armada en contra de la ciudadanía, los homicidios en cada esquina, las violaciones…bueno, hasta los madrazos que los granaderos propinaban a los manifestantes serán cosas del pasado, porque ese heroico cuerpo va a desaparecer.

¿Y cómo va a hacerle, doctora? Preguntan los escépticos. Pues con soluciones creativas, respondió. Por ejemplo, las estancias infantiles públicas gratuitas a partir del 1 de enero; duplicaremos el apoyo económico a uniformes y útiles escolares; la atención médica y los medicamentos serán gratuitos en los centros de salud y los hospitales; habrá nuevos centros de salud y cuatro hospitales más. Se atenderá a las familias que perdieron su patrimonio por el sismo del año pasado; los damnificados no serán deudores de la banca. Todos recibirán apoyos directos para la reconstrucción. Habrá más Metro, tren ligero, trolebuses, camiones de la RTP y un cablebus para comunicar la periferia donde viven los más jodidos al centro.

Todo eso y más, mucho más en los próximos seis años en la nueva Ciudad de México.

 

 

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