Ya sólo una cancelación los entusiasmaría

Los inversionistas parecen requerir acciones de gobierno contundentes y un fuerte ajuste de rumbo

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Pasaron ya varios días desde que el Consejo Coordinador Empresarial firmó los acuerdos con el presidente Andrés Manuel López Obrador, y desde que Marcelo Ebrard acordó con la Casa Blanca detener el flujo de migrantes. A esas noticias, que suelen calmar a los inversionistas, se suma que, si bien Fitch bajó la calificación soberana, la dejó en estable, y que Moody’s dijo que pasarán unos 12 meses para tomar una decisión al respecto.

¿Por qué, entonces, el dólar no puede bajar hacia los 18 pesos, y por qué el Índice de la Bolsa no apunta a las 50 mil unidades? ¿Qué está faltando en el escenario económico para que el peso se muestre como una moneda emergente verdaderamente fuerte y para que el mercado de capitales tenga euforia?

La respuesta, tristemente, no está en los anuncios recientes de Ebrard ni del CCE. La respuesta es que los inversionistas parecen requerir acciones de gobierno contundentes y, para ser precisos, un fuerte ajuste de rumbo. Los inversionistas quieren una prueba de que AMLO es capaz de ceder en alguna de sus terquedades y de adoptar lo que el consenso aprueba. ¿Ejemplos? Retomar el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, cancelar la refinería de Dos Bocas, o cancelar el Tren Maya. Lo que los inversionistas le están diciendo al Presidente con el dólar permanentemente caro y con la bolsa alicaída es que ya no creen en los parches que pone a su discurso, queriendo hacer ver que sus proyectos son inamovibles pero que puede llegar a acuerdos. No. Lo que los inversionistas están demandando es que recule y cancele alguno de sus proyectos.

Sólo cancelando alguno de sus proyectos prioritarios los inversionistas retomarán la fe en México. Mientras tanto no lo harán, así que de poco sirven los anuncios de inversiones extranjeras como Ikea, Nestlé, Coca-Cola, Iberdrola, o Mittal, porque éstos últimos se inscriben en la lógica del acuerdo individualizado con cada empresa, y no en reglas homogéneas para todo tipo de inversión.

Sólo hay una lógica de mercado: los proyectos tienen que ser rentables, y deben tener una tasa interna de retorno positiva. Si un gobierno quiere desperdiciar sus recursos fiscales en proyectos inviables, está en su derecho soberano de hacerlo, pero eso no generará euforia permanente de los inversionistas.

Lo único que tiene que hacer AMLO es arrepentirse. Es una lucha contra su ego; contra sí mismo. Pero sólo el tiempo dirá si es posible que esa acción de humildad ocurra en el Presidente.

ABOGADOS DE LOZOYA

La estrategia jurídica del ex director general de Pemex Emilio Lozoya dio un feo giro: arrastrar al expresidente Enrique Peña Nieto, al exsecretario de Energía Pedro Joaquín Coldwell, y a todo aquel contra quienes puedan inventar acusaciones sin sustento. Todo por el tema de los sobornos de AHMSA y de Alonso Ancira

Por CARLOS MOTA

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