Ya está aquí

Esto no es sobre el futuro: o actuamos ahora o en la Tierra cambiará la vida como la conocemos

Javier_García_Bejos
Javier García Bejos / El Heraldo de México

El cambio climático ya está aquí. Desafortunadamente su impacto, que algunos esperaban que llegara en unos años, ya se puede sentir y de manera francamente preocupante.

Ya sea por granizadas atípicas que paralizan una ciudad, las olas de calor extremo que azotan buena parte del hemisferio norte y regiones enteras que se están quedando sin agua, lo cierto es que el comportamiento del ser humano está desgastando la capacidad de recuperación de nuestro planeta. Esto no es sobre el futuro: o actuamos ahora o la Tierra seguirá en esta espiral que promete cambiar la vida en ella como la conocemos.

Hace poco, Guadalajara sufrió el embate de la naturaleza con una granizada que sorprendió a la ciudad. A la mañana siguiente, la capa de hielo superó el metro de altura en pleno inicio de verano, sorprendiendo a la población.

Así como este evento, en el país se están dando sequías prolongadas o intensas lluvias que no siguen las tendencias que observábamos en el pasado.

Del otro lado del mundo, en India, ciudades como Nueva Delhi, Bangalore o Chennai están sufriendo una escasez de agua terrible que ha puesto en predicamentos a más de 60 millones de personas.

Sobre todo, entre la población más vulnerable, la falta de acceso al agua genera problemas para escuelas, hospitales y lugares de trabajo; ante las olas de calor, las largas filas de espera han provocado peleas entre los habitantes.

Similarmente, Europa sufrió la semana pasada una intensa ola de calor. En Francia, la temperatura llegó a los 46 grados Celsius, mientras que España sufrió una de las series de incendios más fuerte en 20 años y otros países en el Mediterráneo registraron su junio más caliente en este 2019.

El peligroso calor es la nueva realidad para el continente: los cinco veranos más calientes en los últimos cinco siglos han sucedido en los últimos 15 años.

Lamentablemente, de acuerdo con estudios recientes y estimaciones a mediano plazo, lo único que podemos hacer es contener el impacto, porque revertir la situación podría llevar varias generaciones.

Sin embargo, si queremos mitigar el riesgo que esto implica para las personas, debemos empezar de inmediato.

Como nunca antes, urge desde lo local hasta lo internacional políticas que pongan en primer lugar a nuestra casa.

Desde repensar cómo producimos lo que comemos, hasta la forma en que conseguimos la energía que necesitamos, las políticas deben ser congruentes entre sí y deben proteger, sobre todo, a los que sufrirán en mayor medida: la población en situación de pobreza y marginación.

En particular, México debe actuar de manera rápida y contundente para armonizar las políticas social, ambiental, energética y alimentaria, si no queremos que sea demasiado tarde en unos años o meses.

Parte de la solución está en la correcta planeación, por lo que está de más decir que vamos retrasados en la formulación de acciones que permitan a nuestro país enfrentar este reto, el reto que quizá marcará a más de una generación.

Por Javier García Bejos

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno / Malo / Feo

Bueno, malo y feo