Ya entrados, opinemos todos

Difícil entender por qué preguntarle a millones de personas, cuando deben ser la ingeniería y la ciencia las que determinen

Ya entrados, opinemos todos

Partamos de un hecho real y aceptado por todos: el actual aeropuerto de la Ciudad de México resulta obsoleto para las necesidades de transportación en el país. La capital necesita una nueva terminal. Más de 70 por ciento de la población no ha utilizado este medio para viajar y ahora Andrés Manuel López Obrador quiere meter a todo el país a hablar durante dos meses de una obra que someterá a consulta a finales de octubre.

Difícil entender por qué el futuro, no sólo del aeropuerto, sino de toda una industria, tenga que recaer como nunca antes ha ocurrido en la opinión de una nación

De acuerdo con lo anunciado ayer por el Presidente electo, fomentará que en los medios de comunicación se hagan mesas para discutir, entre expertos y partes interesadas, las bondades y desventajas de construir en Texcoco o Santa Lucía. En medio de los grandes retos que enfrenta el país y frente a otras propuestas como la descentralización de la administración pública federal o la amnistía, nuestros futuros gobernantes quieren destinar 60 días del periodo de transición a un aeropuerto que cobró relevancia por convertirse en tema de la campaña electoral.

Y para empezar el debate, nos ponen en su página de internet más de 300 documentos técnicos, muchos en inglés, que van desde informes sobre geología hasta un libro de más de 100 páginas escrito por Alejandro Encinas en contra de la actual construcción. Cualquiera que quiera entrar se quedará con una visión poco equilibrada de ambas opciones o confusa. Por ejemplo, un informe sobre la idea de convertir la base aérea militar de Santa Lucía en aeropuerto internacional concluye que se requieren estudios aire/tierra, por lo que el modelo no puede ser diagnosticado de inmediato. Por cierto, este estudio costaría más de 150 millones de pesos. ¿Quién los va a pagar?

Difícil entender por qué preguntarle a millones de personas, cuando deben ser la ingeniería y la ciencia las que determinen si cualquiera de las dos opciones es viable o no. Es decir, es un tema de expertos.

Haciendo un pronóstico de lo anunciado ayer por López Obrador, ganará la consulta aquel proyecto tenga mayor difusión, del que se hable más, aunque el resultado dependerá mucho de la forma en la que sean planteadas las preguntas y la manera en la que se lleve a cabo, toda vez que la Constitución ya establece la ruta a seguir para una consulta popular, la cual no coincide con los tiempos planteados por AMLO.

Quizá sea un modo diferente de mandar a la basura la obra emblema del sexenio peñanietista. O un proceder astuto para validarla.

CONTRASEÑA: La Cámara Nacional de Autotransportes, que agrupa a las aerolíneas más importantes del país, dará a conocer su punto de vista sobre la propuesta del Presidente electo el próximo martes 21. Lo hará acompañada del Consejo Coordinador Empresarial y la Concamín. Anteriormente ya se han pronunciado por concluir la obra en Texcoco.

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