¿Y Videgaray?

Carlos Salinas de Gortari y Luis Videgaray; los mayores representantes de la corrupción política en México

Verónica Malo Guzmán
Verónica Malo / El Heraldo de México /

La detención de Rosario Robles, ex titular de Sedesol durante gran parte de la administración peñista, es el principio de un largo recorrido —esperemos en todo momento apegado a Derecho y a la verdad— por traer a cuentas a funcionarios y estructuras al parecer corrompidas que participaron en gobiernos federales (y estatales) anteriores.

Considero que, de forma específica, los destinatarios finales de este proceso judicial (que no cacería) tienen nombre y apellido. Se trata de Carlos Salinas de Gortari y Luis Videgaray; los mayores representantes de la corrupción política en México y de lo que se denomina sistema neoliberal. Valdría la pena no olvidar esto y no distraernos en lo que va aconteciendo con peces no tan mayores.

Sin embargo, las pesquisas y las acciones legales de gran calibre pocas veces comienzan por la cabeza; usualmente se atienden y revisan primero los que suelen representar los eslabones más débiles de todo el entramado.

Rosario Robles y quienes la secundan conocen esto, por lo que no es fortuito que de inmediato la defensa de la funcionaria ha buscado implicar a otros personajes, como José Antonio Meade. Lo anterior, ella y los que aún la protegen, esperan genere cuestionamientos sobre la validez de la investigación en torno a la Estafa Maestra en su conjunto.

Francamente desconozco si González Anaya, Meade y/o Peña Nieto tengan una implicación directa en el caso, pero lo que es cierto es que en el pasado gabinete existieron de hecho dos jefes; uno que siempre actuaba tras bambalinas y uno a la luz y más visible que cualquier otro: Carlos Salinas y Luis Videgaray. Así, ellos son los que verdaderamente estaban informados de todos los vericuetos del acontecer en la gestión federal.

Resulta revelador que en lugar de que el hoy secretario de Hacienda, Arturo Herrera, cancelara, pospusiera o reagendara la reunión programada con JAMK y José Antonio González Anaya, también extitular de la SHCP, dejó que esta tuviera lugar el martes en Palacio Nacional.

Sabemos que Herrera no hace nada (y menos ahora) sin la autorización del presidente López Obrador, por lo que el recibir a Meade (quien quizá incluso se podría haber reunido también con AMLO) significa otorgarle un espaldarazo al exfuncionario. La mayor debilidad de Meade (y, para el caso, de González Anaya) en estos momentos es su relación afectiva con Videgaray. En el caso de Anaya, asimismo su relación familiar con Salinas de Gortari.

También queda evidenciado, tras su visita a Palacio, que José Antonio Meade ahora se ubicará del lado de aportar información para las pesquisas contra Rosario Robles y en apoyo a la administración lopezobradorista. Que, por su parte, AMLO no pretenderá proceder ni contra este ni contra Peña Nieto.

La madeja que ahora se comienza a desenredar conduce a Carlos Salinas de Gortari y a los (ex) servidores públicos que lo han protegido y que aún defienden lo que queda de su proyecto de nación, pasando por —mas no limitándose a— Luis Videgaray, Osorio Chong, Emilio Lozoya, Rosario Robles y Manlio Fabio Beltrones.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

VERONICAMALOGUZMA[email protected] 

@MALOGUZMANVERO

 

edp

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