Y triunfaron los Parásitos

Por fin se llevaron a cabo los premios de la Academia y pese a los pronósticos, ganó la autenticidad por sobre el tradicionalismo

Linet Puente / Permanencia voluntaria / Heraldo de México

Hoy le daremos cierre a lo que ocurrió en los premios Oscar, que a mí personalmente me dejó muy conmovida y emocionada. Sí, hablo del triunfo de Parásitos.

Sé que el tema del Oscar ya está por demás manoseado y se ha hablado de esto en los medios toda la semana. Pero mi responsabilidad con mis lectores es cerrar un tema del que hemos venido discutiendo prácticamente desde hace dos meses.

Y no sé ustedes, pero yo no me canso de hablar y disfrutar del triunfo de Parásitos en la nonagésima segunda entrega del Oscar.Y es que es increíble que justo eso, tuvieron que pasar 92 laaaaargos años para que una historia de habla no inglesa triunfara llevándose no sólo la mayor cantidad de premios, sino el reconocimiento más importante, el de Mejor Película. ¿En qué nos beneficia que esto haya sucedido? ¡EN TODO!

El hecho de que se haya llevado el premio principal habla de que por fin hay una mayor apertura entre los más de 8 mil votantes de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, algo que tampoco ocurrió de la noche a la mañana.

No, esto se lo debemos a personas como Jada Pinkett Smith, que empezó con el famoso #OscarSoWhite, o los movimientos que han presionado la inclusión de más mujeres, latinos y todo tipo de creativos de diferentes colores y razas en la industria.

También se lo tenemos que agradecer a nuestros tres amigoouuus Cuarón-Del Toro-Iñárritu, quienes desde hace varios años no han hecho más que restregarle en la cara al viejo Hollywood, que el talento y creatividad no tiene fronteras. Eso a mí me pone de muy buen humor y sí, me hace soñar y pensar en grande.

Ver al cineasta surcoreano Bong Joon-ho, con sus premios me sacó lágrimas de los ojos porque ese señor que nunca había competido por un Oscar, tendría que haber sido reconocido años atrás cuando hizo Okja, que como Parásitos, son historias que te mueven todo dentro de ti: el corazón, las entrañas, las vísceras, absolutamente todo. Y ese señor ¿qué hizo? Agradecerles a los tiburones contra los que estaba compitiendo: Martin Scorsese y Quentin Tarantino, bueno hasta a Sam Mendes y Todd Phillips les tocó.

Lo que ocurrió el pasado domingo nos debe quedar a todos como una lección de nunca subestimar una historia y de aprender a quitarnos el miedo de leer los subtítulos. Hay que ver las películas en su idioma original para entender otras culturas y maneras de ver la vida, porque sólo así vamos a generar esa empatía entre unos y otros que tanto le hace falta en estos momentos a la humanidad.

Sí, hoy me puse muy emocional en esta columna. Perdón. Pero eso es lo que me provoca el cine. El bueno. Ese que se hace con tanta pasión y amor como Parásitos. Me pongo de pie ante ellos.

POR LINET PUENTE
COLUMNAS.ESCENA@HERALDODEMEXICO.COM
@LINETPUENTE

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