Y… Quién usa a Trump

Los estrategas demócratas quieren que los pecados, el disgusto y el asco que se exhibirá por Trump en esta investigación de juicio político se les impregne a los senadores republicanos

Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

A México no le conviene un juicio contra Donald Trump. Además, démonos cuenta, por tratar de estar económicamente pegados por la cadera con Estados Unidos, todo lo que tiemble acá en Washington va a retumbar allá multiplicado por 100. Es lo del catarro y la pulmonía.

Número uno: Lo primero que se queda en el aire es el T-MEC, sólo para que se de cuenta, cuando el congreso regrese a sesionar el 15 de octubre, tendrá sólo 12 días hábiles ese mes, 12 más en noviembre y ocho más en diciembre, 32 días en total. ¿En dónde usted ve que aprueben algo tan complicado como el tratado comercial con México? Además, como la reforma laboral mexicana no esta aún implementada, los sindicatos de EU no van a consentir que los demócratas lo aprueben. Pero, no nos desviemos, eso es harina para otra columna.

Número dos: Alexander Hamilton, el héroe revolucionario del año 1790, de moda hoy por la obra de teatro inspirada en el, escribió en los documentos federales de la fundación de este país The Federalist Papers que los juicios políticos se deciden más por la fuerza comparativa de los partidos, que por una demostración real de inocencia o culpabilidad. Esto significa que mientras el senado en Washington este controlado por los republicanos, aunque los demócratas aúllen hasta que la cara se les ponga azul, el senado no condenará a Trump. Exactamente igual que como ocurrió con Bill Clinton que fue juzgado por los representantes y después sus senadores, que en 1998 tenían mayoría demócrata, lo dejaron ir enterito. ¿Ve usted? Hamilton tenía razón.

Número tres: Los senadores republicanos ya declararon inocente a Trump antes de incluso ver la evidencia contra él. ¿Por qué? Porque la caída del presidente significaría la caída y destrucción del Partido Republicano. Algo imposible, hasta ¡impensable!

Y eso me lleva… A LO MÁS IMPORTANTE: los estrategas demócratas quieren que los pecados, el disgusto y el asco que se exhibirá por Trump en esta investigación de juicio político se les impregne a los senadores republicanos y que esas manchas, los hagan perder en noviembre del 2020, por lo menos 11 de las 22 curules que tienen en juego.

De un total de 100 asientos en el senado, los republicanos controlan hoy 51 curules, 47 son de los demócratas y dos son de independientes que siempre votan demócrata, así la diferencia real es de un sólo voto 51 contra 49. Si los demócratas ganaran sólo cuatro estados, les quitarían el senado a los republicanos y con la otra cámara en poder demócrata, podrían aplastar a Trump caiga o no caiga, sea reelegido o no sea reelegido.

Conclusión; el mundo sería perfecto si todo fuera tan lógico. El problema es que los sueños demócratas tienen que considerar aún muchos riesgos en la elección. Y eso nos regresa al punto inicial. Trump podrá usar a México para controlar la frontera, pero los estrategas demócratas lo están usando a él, para controlar la futura composición del senado.

 

POR  ARMANDO GUZMÁN

*PERIODISTA

ARMANDONEWSMAN@AOL.COM

@ARMANDOREPORTA

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