¿Y la jugada maestra de EPN tras el TLCAN?

Pensar distinto suele ser negativamente juzgado. Pero el México del futuro debe incluir jugadas no vistas ni imaginadas con anterioridad

La enorme incertidumbre y altamente probable descarrilamiento de la renegociación del TLCAN están siendo alimentados por el gabinete del Presidente Enrique Peña estos días. Las declaraciones recientes del Canciller Luis Videgaray y del Secretario Guajardo no pueden leerse de otro modo: el camino luce obscuro.

Ante esa realidad el gobierno ha planteado que existe un Plan B que se activaría sí o sí en esta recta final del sexenio, y que consiste en fortalecer nuestros lazos comerciales con Argentina y Brasil; renegociar el Acuerdo Global con la Unión Europea; el coqueteo con China para un posible acuerdo de libre comercio —que el país asiático sí desea—; la actualización del acuerdo comercial que tenemos con Israel; y la posibilidad de un nuevo tratado con Corea.

Pero hay una mala noticia: ninguno de esos posibles acuerdos del Plan B sustituirá la íntima relación que desarrollamos con Estados Unidos durante los últimos 25 años. Costaría quizá una década o más reencauzar las estrategias comerciales de miles de empresas que se concentraron en Estados Unidos. Pasaría más de un sexenio para ver beneficios equivalentes con el Plan B.

Por eso urge que el gobierno se siente a pensar estrategias disruptivas, fuera de la caja. ¿Cuáles? ¿Qué tal abrazar en definitiva la Ruta de la Seda de China y permitirle que construya tres o cinco trenes de amplia escala otorgándole derechos operativos por décadas? ¿Qué tal firmar un acuerdo tripartita con Israel y Canadá enfocado en investigación, innovación y desarrollo? ¿Qué tan atrevido sería venderle a Singapur o a China, por ejemplo, un pedazo de la Biósfera de la Encrucijada en Chiapas, otorgándole soberanía sobre ese territorio y obteniendo a cambio toda una integración a un sistema de logística que nos ponga frente a frente con Asia?

Pensar distinto suele ser negativamente juzgado. Más si hablamos de territorio y soberanía. Pero el México del futuro debe incluir jugadas no vistas ni imaginadas con anterioridad.

En otros países pensar con originalidad agresiva es costumbre. Ayer el diario The Telegraphreveló que el Departamento de Comercio Internacional de Reino Unido sopesa proponer la entrada de ese país al Tratado de Libre Comercio (TLCAN) evolucionándolo de NAFTA a NAtlaFTA (North Atlantic Free Trade Agreement). Este sería un as bajo la manga de los británicos tras el Brexit. A su vez, esta semana China convocó a 280 periodistas de todo el mundo al Media Cooperation Forum on Belt and Road Initiative. ¿El propósito? Actualizarles del avance de esa iniciativa, caracterizada por Xi Jinping como el proyecto del Siglo.

VANESSA LÍDER

En las reuniones del FMI y El BM en Washington los viceministros del G20 y los ministros de finanzas de América Latina ya identificaron una nueva estrella. La subsecretaria. Acude a todo.

 

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