¿Y la ética gubernamental? (II)

Policías muertos en Torreón fueron degradados para pagar menos a sus deudos

Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México
Gabriel Bauducco / Así de sencillo / Heraldo de México

Lo recuerdo perfectamente: era desolador. El centro de Torreón se había convertido en un páramo. En las rutas de entrada y salida de la ciudad había retenes y, si te alejabas apenas un poco, encontrabas más retenes, pero no todos eran de las fuerzas de seguridad pública. Un mando paralelo, una lucha de poder que se llevaba a cabo ante la vista (y el temor) de todos. El narco se había apoderado de la ciudad; las balaceras espantaban a los laguneros y no dejaban de ocupar un lugar importante en los medios de comunicación, pero… no sorprendían a los lugareños. Así fue durante años. Camionetotas a toda velocidad atravesando la ciudad. Camionetotas paradas para impedir el paso (y mejor no preguntaras por qué). Muchos de los negocios de Torreón quebraron: unos porque les pedían derecho de piso, nomás, para seguir abiertos. Otros porque ya no había quién quisiera salir de noche, sentarse en un restaurante, ir a un bar, encontrarse con amigos. Había una especie de estado de sitio que nadie había decretado.

En ese Torreón, al menos 15 policías desaparecieron entre 2010 y 2014, los dos últimos años del gobierno de Felipe Calderón, los dos primeros de Peña Nieto. Les hablaba de ellos (los policías) y de sus familias en la columna del martes; les decía que el gobierno de Jorge Zermeño pretende hacerles reconocer a sus deudos la presunción de muerte y, con ello, abrir la posibilidad de dejar de pagarles (en suma) 2.3 millones de pesos anuales en salarios de sus desaparecidos.

Lo que no les dije el martes es que algunos de esos policías fueron degradados después de desaparecidos. ¿Por qué? Porque era una forma de entregarles menos dinero a las familias. Y las madres, los hijos, las esposas… en pleno duelo por la ausencia indefinida de sus seres queridos, aceptaron.

La Laguna es un lugar que duele. Y cómo no va a doler, si nomás en este enero el Grupo Vida, que se dedica a la búsqueda de personas no localizadas, descubrió lo que quizá sea la fosa clandestina más grande de la que tengamos noticias: cuatro mil cuerpos. ¿Seguimos sin sorprendernos?

Los regidores del PAN y de Morena, Eduardo González Madero y Leonor Jacob Rodríguez, piden reconsiderar la entrega de ese dinero. Jacob Rodríguez dijo que nos hemos encontrado casos de personas que siguen recibiendo apoyos, de hijos que ya, hasta ya son abuelos. Aunque no todos los regidores de Morena están de acuerdo. Hace falta que dejen de pensar en el dinero que se ahorrarían y que pongan atención en un tema netamente humanitario.

Pero parece que hay un denominador común con otros casos. El colectivo Familias Unidas en Búsqueda de Nuestros Desaparecidos aseguró que ninguna de las familias de los seis policías desaparecidos hace ocho años en Piedras Negras ha conseguido ejercer sus derechos como víctimas de la desaparición, en los asuntos laborales y de seguridad social. Así de triste, así de sencillo.

 

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@GABRIELBAUDUCCO

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