El asalto de los partidos

El presupuesto electoral más grande de la historia no corresponde con la estatura política, social y moral de los partidos políticos


El jueves anterior Brozo publicó el siguiente tuit: El INE aprobó un presupuesto nunca antes visto para los partidos en 2018, la friolera de 6 mil 788 millones de pesos.

Una noticia que engaña con la verdad es un buen pretexto para escribir sobre el Instituto Nacional Electoral, el costo de una democracia que replica el pasado y no resiste la prueba del fraude –de decenas de trampas e ilegalidades que trastornan el espíritu de equidad y limpieza–  y el Congreso como un poder que en momentos críticos ha renunciado a una de sus principales funciones: coadyuvar a los equilibrios políticos en el país.

¿El INE aprobó el presupuesto de los partidos para la elección del próximo año?

El dinero con el que disponen las instituciones nacionales para trabajar cada año no es aprobado por ellas, incluida la Presidencia de la República, sino por el Congreso, por medio de  la Cámara de Diputados, como sucede con el monstruoso presupuesto de cada año.

Son las representaciones de los partidos políticos las encargadas de aprobar el dinero que servirá para inundar de propaganda política al país, financiar miles de espectaculares, pagar aviones, helicópteros y autobuses para el traslado de los candidatos (y de los acarreados a los mítines) y contratar cientos de millones de pesos de publicidad en los medios.

¿Quienes aprueban entonces el presupuesto electoral de los partidos?

Los partidos políticos se auto califican y aprueban el dinero que recibirán por medio de una fórmula de cálculo de la bolsa de dinero público que continúa vigente a pesar de las voces de ciudadanos, académicos, intelectuales, expertos electorales y algunos diputados y senadores que han documentado su ineficacia y su sentido de dispendio.

El diputado de Jalisco Pedro Kumamoto y Movimiento Ciudadano presentaron propuestas para reducir el presupuesto electoral de aquel estado y a nivel federal en más de un 40 por ciento. ¿Qué sucedió? El PRI, la principal fuerza política en el Congreso, abandonó la mesa de discusiones.

En 2018, porque los partidos políticos así lo aprobaron, los partidos y candidatos independientes gastarán más de un millón de pesos por hora, durante noventa días, en las campañas que convertirán al país en un ring desde el cual se harán miles promesas y se pronunciarán miles de mentiras.

Será el más alto de la historia que el Estado mexicano destinará a financiar la política, dijo Lorenzo Córdova, presidente del INE.

El presupuesto electoral más grande de la historia no corresponde con la estatura política, social y moral de unos partidos partidos políticos que tocan la puerta de las elecciones de 2018 –se votarán más de 3 mil cargos de elección–  más desprestigiados que nunca y bajo el sentimiento  general de que los mexicanos financiamos una democracia que sirve para que unos partidos ajenos y opuestos a la sociedad, sus preocupaciones e intereses, se repartan el poder y el presupuesto.

 

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