2 de octubre: una ola rebasa a Rectoría

El terremoto despertó lo que los universitarios ven como una atmósfera de organización y movilización que no había ocurrido en años


Este lunes se cumplen 49 años de la masacre de Tlatelolco. La marcha en memoria de los estudiantes asesinados por el gobierno de Díaz Ordaz coincide con la febril movilización social que despertó el terremoto en las calles de la Ciudad de México y en la UNAM, en donde los estudiantes rechazaron el llamado de la Rectoría a reanudar clases en medio de la tragedia.

Durante ocho días el estadio universitario albergó un centro de acopio administrado por estudiantes y la sociedad civil. Estaban bien organizados en un esfuerzo que incluía estudiantes, ciudadanos y alumnos de otras universidades.

Pero el lunes de la semana anterior, cuando la UNAM informó que las clases no se reanudarían, llegaron estudiantes de una asamblea y de manera violenta –relatan los jóvenes a cargo del centro de acopio– irrumpieron bajo denuncias de errores en la organización y de que los víveres, medicinas y ropa eran cedidos al DIF y al Ejército.

Un día después, al entregar los organizadores el centro de acopio, los estudiantes inconformes dijeron que ese no era su propósito, sino expulsar al personal de Protección Civil cuyo respaldo había sido fundamental para organizar la ayuda para las víctimas del terremoto.

Ese día, el jueves de la semana pasada, la recepción de donaciones para los damnificados había descendido de manera notable como resultado de la desconfianza que causaron las denuncias del grupo inconforme. Un día después las autoridades de la UNAM anunciaron el cierre del centro de acopio.

Desde hace al menos 17 años, grupos de choque han aparecido cíclicamente en momentos cruciales de la vida universitaria. Una prueba monumental es el auditorio Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras, tomado por los llamados okupas desde la huelga de 1999.

¿Quién moviliza a los grupos de choque como el que echó abajo el centro de acopio en el estadio universitario?

En Ciudad Universitaria priva la idea de que el gobierno federal está detrás de los intentos de la Rectoría por reanudar clases. Entre los estudiantes de distintas facultades y escuelas corrió un llamado a la desmovilización, en medio de rumores de que porros se habían apoderaron del acopio.

Este aniversario de Tlatelolco 68 llega en medio de nutridas asambleas en la UNAM, que cinco días después del terremoto frenaron el intento de Rectoría por reanudar clases.

Desde entonces ha resaltado lo que los universitarios ven como una atmósfera de organización y movilización que no había ocurrido en años.

La Rectoría redujo la compleja situación después del terremoto a unos dictámenes de protección civil, cuando hay señales –describían alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas– de que el terremoto apenas se refleja en la comunidad universitaria.

No sería extraño –apuntaba uno de los alumnos– que como en otros escenarios, las autoridades de la UNAM estén siendo rebasadas por un actor emergente: miles de universitarios movilizados por la tragedia del terremoto.

 

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