Vuelta en U

Se ha palpado, con mucho mayor fuerza, la magnitud del poder de Morena en las urnas en el último proceso electoral

Eduardo Ruiz Vega / Big Data / El Heraldo de México
Eduardo Ruiz Vega / Big Data / El Heraldo de México

Con el inicio del último mes del año, inició formalmente la denominada Cuarta Transformación.

A partir de la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador se ha palpado, con mucho mayor fuerza, la magnitud real del poder que obtuvo Morena en las urnas en el último proceso electoral.

Producto de un pacto de transición excesivamente generoso, por no decir entreguista, el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador y sus colaboradores más cercanos llevan meses participando en acciones propias de un gobierno en funciones, como, por ejemplo, en la fase final de negociación del TLCAN, hoy espantosamente denominado como T-MEC. Lo hicieron, además, desde una posición privilegiada, al ejercer un inmenso poder e influencia, sin asumir costo alguno.

Esa situación; sin embargo, cambió el primero de diciembre pasado con la asunción de López Obrador al despacho presidencial.

Como ha sucedido desde que se llevó a cabo el ejercicio de consulta en torno al proyecto aeroportuario de Texcoco, conocido como NAIM, la situación de esa magna obra de infraestructura ha captado la mayor atención de la opinión pública respecto de la orientación estatista de la nueva administración. No obstante, han habido otras no tan sonadas o registradas en la consciencia pública, antes y después del 1 de diciembre pasado.

Por ejemplo, en los pocos días en que López Obrador ha ocupado la silla presidencial, se ha dado cuenta de la cancelación de licitaciones en materia de hidrocarburos (rondas petroleras), las cuales constituyen actos centrales en el cambio estructural pretendido por la reforma en materia de energía impulsada durante la administración de Enrique Peña Nieto.

En materia de telecomunicaciones, si bien no ha habido pronunciamientos de gran estridencia, no debe perderse de vista lo que sucedió con el concurso público para la operación de la Red Troncal Nacional, de la cual es titular Telecomm y que corre a través de la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad.

La Red Troncal, compuesta actualmente por alrededor 26 mil kilómetros de fibra óptica obscura, es un proyecto contemplado en las disposiciones transitorias de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones de 2013. Junto con la Red Mayorista Compartida en la banda de 700 MHz., este proyecto es un eje en la estrategia para aumentar el acceso de todos los mexicanos a los servicios de banda ancha.

Se supone que el concurso público de la Red Troncal Nacional habrá de reanudarse en febrero próximo.

Muchas personas lo dudan, ya que simplemente no logran encuadrar este proyecto en la lógica estatista de la actual administración, además de atribuir a sus miembros la paternidad del diferimiento de este concurso público que debiera haber terminado en noviembre pasado.

En algunas semanas sabremos cuál será el destino de la Red Troncal: avanzar en la ruta tratada, o bien, una vuelta en U hacia modelos económicos setenteros.

 

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@RUIZDELAVEGAMEX

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