Vladimir de la Torre: El descorche

Narro Robles tendrá que medir cómo se presenta ante la militancia; con este equipo, muy poco podrá hacer para deslindarse de varios “impresentables”

Vladimir de la Torre, periodista
Vladimir de la Torre, periodista

Aunque en julio de 2018 los mexicanos no le dieron mesa de pista al equipo de Enrique Peña Nieto, muchos de ellos se quedaron bailando. Pasada la resaca electoral, ahora están regresando por su after party.

Le encendieron las luces al exsecretario de Salud, José Narro, para buscar la presidencia del PRI. Tienen avances, hay preocupación, mucha, pero ya están asignando los espacios.

Han tenido tres encuentros con militantes, según los audios. Narro dedica gran parte del tiempo para hablar sobre la evolución de la educación en México y la infraestructura educativa del país a finales del siglo XIX.

Al doctor no se le escucha ni cómodo, ni fluido, es natural; la única vez que se asomó al PRI fue en 1993, cuando presidió, por unos meses, la fundación Cambio XXI.

Las reuniones son convocadas por Mariana Moguel, la hija de la exsecretaria Rosario Robles; también por Guillermo Willy Ochoa, los ojos de Manlio Fabio Beltrones en Chiapas, y son asistidos por la reina de las diputaciones plurinominales, Lourdes Quiñones, y Christopher James, investigado por la Fiscalía General de Chihuahua por estar vinculado a una red a la que el exgobernador César Duarte entregó millones de pesos.

En un grupo de exdiputados federales, cuando un distinguido priista convocó por WhatsApp a los legisladores de la que fue la LXI legislatura a unirse a la campaña de Narro, el rechazo fue unánime. En el círculo cercano para la campaña de Narro, el senador Miguel Ángel Osorio Chong sembró a Jorge Márquez Montes, quien habría sido el operador para enterrar el caso Odebrecht desde la Oficialía Mayor de la Secretaría de Gobernación.

Según Santiago Nieto, actual director de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, Márquez Montes intentó sobornarlo cuando fue titular de la Fepade para silenciar algunas investigaciones.

Es la cúpula contra los militantes que se han sentido ignorados. Son los dos caminos de una elección que terminará polarizada. Los priistas pueden olvidar o no qué hicieron por ellos, lo que nunca olvidarán es cómo los hicieron sentir.

Narro Robles tendrá que medir cómo se presenta ante la militancia; con este equipo, muy poco podrá hacer para deslindarse de varios impresentables. Mientras Aurelio Nuño, a lo lejos, busca acopiar facturas, preocupado por un descorche que puede costar muy caro.

Al gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, le han puesto círculos de un tiro al blanco en la espalda. Ivonne Ortega y Ulises Ruiz están invitados al after party, y aunque intentan marcar distancia, tienen sillas preferentes apartadas.

El problema que enfrenta Narro es demostrar que no será el mesero, y que le crean. Su dificultad, además del nulo vínculo con la militancia, se centrará en lo que él representa.

Como antecedente, José Antonio Meade no se explica por qué en julio, cuando acabó la fiesta, no quedó nadie en la mesa para pagar la cuenta.

 

@DELATORREMORIN

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