19S: Lo bueno, lo malo y lo feo

Como todo desastre, el terremoto del pasado martes 19 de septiembre sacó lo mejor y lo peor de todos


Con escalofriante puntualidad, la tragedia se volvió a hacer presente 32 años después. Con otras dimensiones, en otras condiciones, pero igualmente dolorosa. Y como todo desastre, el terremoto del pasado martes 19 sacó lo mejor y lo peor de todos.

Lo bueno

1. Indudablemente, la solidaridad ciudadana. Igual que en 1985, desde los instantes posteriores al sismo los habitantes de la capital se volcaron para ayudar en las labores de rescate, acopio de víveres, remoción de escombros, integración de brigadas y lo que fuera necesario.

Respuesta similar se ha dado en el estado de Puebla, epicentro del sismo, y en menor medida en Morelos donde van 73 fallecidos y un alto número de damnificados por los serios daños materiales.

2. Junto con el uso de técnicas de construcción antisísmica, la cultura de protección civil desarrollada después del 85 ha rendido frutos y podría ser factor determinante en la sensible disminución de víctimas mortales (oficialmente 3,000 entonces, frente a 270 de ahora).

3. La participación de las fuerzas armadas. No puede escatimarse el reconocimiento a la labor profesional, capacitada y disciplinada de elementos del Ejército y Marina. La palabra exacta encabezó la edición de ayer nuestro periódico: Héroes.

Lo malo

1. Inevitablemente, junto a los actos de heroísmo se dan los de mayor vileza. Es condición humana. Quienes aprovechan la desgracia ajena y la confusión generada para saquear, robar, asaltar o incluso hacerse pasar por voluntarios o rescatistas para su beneficio personal.

2. La desorganización y falta de coordinación. Sobra la buena voluntad, pero faltan capacidades organizativas a nivel ciudadano.

3. Falta de planeación urbana. Después del terremoto, las principales arterias y calles de la capital se volvieron trampa mortal. Un absoluto fracaso de la política de movilidad de la Ciudad que, a fuerza de imponer obstáculos al tránsito vehicular, ha generado auténticos embudos que en casos de emergencia son criminales.

Lo feo

1. Si bien ningún hospital público se vio rebasado, las solicitudes de donación de instrumental y medicamentos para todo tipo de padecimientos evidenció un desabasto generalizado.

2. La notoria ausencia de legisladores y poder judicial, a nivel federal y local.

Y lo más feo vendrá adelante, cuando los políticos intentarán lucrar electoralmente con la tragedia. Cuando se repartirán culpas, acusarán desvíos, bloqueo de apoyos y prometerán beneficios imposibles frente al lento proceso de reconstrucción y los daños acumulados desde el sismo previo en Chiapas y Oaxaca.

Queda claro que este 19S ya modificó los términos de la elección del 2018. Y veremos qué partidos y políticos estarán a la altura de las circunstancias y ofrecerán auténticas opciones de mejor gobierno. El reto será canalizar para bien toda la energía social generada y la renovada conciencia ciudadana.

 

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