Veracruz: estado colapsado

El futuro de esta entidad depende de sus nuevos líderes que tienen que atender los problemas estructurales

Gerardo Rodríguez / Cuarto de Guerra  /  Heraldo de México
Gerardo Rodríguez / Cuarto de Guerra / Heraldo de México

El problema de la violencia en Veracruz es estructural, no es culpable solamente el gobernador, tampoco el fiscal estatal, ni siquiera el Presidente. Sin embargo, si las instituciones estatales y federales siguen sin cumplir sus responsabilidades con los veracruzanos, estos políticos se sumarán a la lista de responsables del colapso del Estado mexicano. Veamos algunos datos que demuestran la terrible situación que presenta Veracruz.

Altos niveles de impunidad. Veracruz tiene 75.62 puntos según el Índice Global de Impunidad México de la UDLAP y se encuentra en el grupo de estados con muy alto grado de impunidad junto con el Edomex, Tamaulipas, Baja California, Coahuila, Quintana Roo y Guerrero.

Ministerio Público abandonado. En 2017 este estado redujo el número de ministerios públicos por cada cien mil habitantes de 3.6 que tenía en 2016 a 0.47.

Colapso de la policía estatal. Desde la administración de Javier Duarte, la policía y su ex titular fueron señalados con casos de corrupción, abuso de autoridad e incluso, de desaparición. El estado de fuerza actual de Veracruz ronda los 6 mil policías. Según el Modelo Óptimo de la Función Policial, publicado en 2017 por la Segob, este estado debería tener al menos 15 mil 800 elementos. Esto quiere decir que los últimos gobernadores y los congresos estatales le han dado sólo 39% de policías que necesitan los veracruzanos. Por ello, la Marina ha tenido que apoyar en materia de seguridad pública en varias ciudades portuarias.

Alternancias de élites políticas. En dos años el gobierno de Veracruz ha tenido cuatro titulares de tres partidos distintos. Eso tiene un impacto negativo en instituciones frágiles y politizadas como las de seguridad y justicia.

Conflicto político entre gobernador y fiscal. Son públicas las tensiones entre el gobernador Cuitláhuac García y el fiscal estatal Jorge Winckler. Este último es señalado por mantener un pacto de impunidad con el exgobernador Miguel Ángel Yunes y por el escándalo en el manejo del caso de corrupción del ex secretario de seguridad, Arturo Bermúdez.

Conflicto entre grupos criminales. Dejo esta como la última variable explicativa del problema estructural en Veracruz. Si el gobierno mexicano no dejara los espacios de impunidad a la delincuencia organizada no tendríamos el drama que se vive en este estado. Sí es real el conflicto entre células del cártel Jalisco Nueva Generación y los grupos locales afines a los Zetas. Veracruz también es un hervidero de otros delitos como el tráfico de armas y trata.

La tragedia de Minatitlán tiene varios responsables políticos. La corrupción rampante obviamente ha impactado en las instituciones de seguridad y justicia. El futuro de Veracruz depende de sus nuevos líderes que tienen que atender estos problemas estructurales para sacarlo del colapso institucional en el que está.

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@GERODRIGUEZSL

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