Venezuela y El Salvador

Podríamos estar en la antesala del resurgimiento de dos de los países peor gobernados de nuestro hemisferio

Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México
Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México

El mayor peligro para la humanidad es el de las equivalencias falsas. La justificación de algo usando las faltas, relativamente menores, de otra cosa. Desde hace mucho es el caso de la Cubafilia, que resalta los logros de la revolución por encima de nuestra condición en México, con tal de glorificar la mal llamada dictadura del proletariado por encima del capitalismo liberal. Mientras tanto, hay casi 12 millones de mexicanos que se han ido a la Mecca del capitalismo (EU) y yo no conozco a ninguno que se haya ido a buscar su suerte en Cuba. Lo mismo sucedió con americanos que votaron por el entonces candidato republicano argumentando que por lo menos no era Hillary, como si fueran comparables.

El gobierno de Chávez y la dictadura de Nicolás Maduro tienen la distinción de haber destruido más riqueza más rápido que cualquier gobierno en tiempos de paz. En los últimos 5 años, el PIB se ha reducido en más de 50%. Para efectos de comparación, es equivalente a 10 errores de diciembre de 1994/1995, pero con una inflación arriba del millón por ciento anual. La población en su conjunto ha perdido casi 9 kg. Salvo en tiempos de guerra abierta y apocalíptica, es imposible comprender la expansión de hambre que ha sufrido ese país, que antes era de los más prósperos de la región y se consideraba clasemediero. Cualquier persona que ofrezca una equivalencia con malos gobiernos en otros países, incluyendo éste, ofrece una letanía de equivalencias falsas que son extremadamente dañinas.

El Salvador (pob. 6.3 m) que, al igual queVenezuela (32 m) expulsa alrededor de 1.5% de su población cada año, terminó su guerra civil en 1992 (con los Acuerdos de Chapultepec, por cierto). Los dos partidos emanados de ese conflicto, ARENA y el FMLN, dirigieron el país más violento del hemisferio occidental y acabaron siendo indistintos en términos ideológicos. Entra Nayib Bukele, empresario exalcalde de San Salvador, que ganó las elecciones del 3 de febrero, por primera vez sin el apoyo ni de ARENA, ni del FMLN. Aunque tiene serios cuestionamientos, Bukele por lo menos es considerado por haber hecho buen papel en su ciudad.

Hay quienes quieren justificar lo que sucedió en El Salvador y Venezuela con falsas equivalencias, pero esto es defender lo indefendible. El impacto para México de un El Salvador capaz de gobernarse sería muy positivo, reduciendo la presión de las migraciones centroamericanas no nada más en nuestro país, sino en la terrible rispidez que nos genera con EU.

El renacimiento de Venezuela tendría más claroscuros ya que, si prospera, jalaría inversión que pudiera dirigirse a nuestro país para allá. También quitaría un foco de infección de mal gobierno y falsas equivalencias en la región hispanoparlante. Dictaduras como las de Maduro generan apologistas que le hacen mucho daño al debate nacional. En solidaridad con la razón y con sus dos pueblos, desde esta columna hacemos votos para el éxito de los señores Guaidó y Bukele.

 

*Presidente de la Fundación Imagen de México, y conductor de ADN40 News

@AgustinBarriosG

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