Venezuela: el chavismo, necesario para la transición

Es un movimiento real entre parte de la población venezolana e ignorarlo crea condiciones para más problemas

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Una nueva forma de pensar comienza a ser considerada entre los opositores al gobierno de Nicolas Maduro en Venezuela: ¿cómo incluir a los chavistas en la transición hacia un nuevo régimen?

La postura deriva menos de simpatía que de realismo.

Por un lado, el chavismo es un movimiento con existencia real entre parte de la población venezolana e ignorarlo sólo crea condiciones para mayores problemas.

Pero al mismo tiempo, no es un movimiento monolítico.

Por otro, el espectro de intervención extranjera sólo ha servido para consolidar el respaldo de las diferentes facciones para un gobierno que enfrentaba ya divisiones y polémicas internas.

Para muchos leales al fallecido comandante Hugo Chávez, la ineficiencia y la corruptela bajo el régimen de Maduro, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello son y han sido una mancha en la memoria de su líder.

Pero por encima de eso, se encuentra la lucha contra el imperialismo, un leit-motif del régimen que por 20 años ha sido parte de la mística y el ethos chavista.

De creer a Ioan Briscoe, del International Crisis Group (ICG), hay chavistas descontentos con Maduro y sus aliados, pero no tanto como para aliarse sin discusión con Juan Guaidó, el autoproclamado presidente interino reconocido por medio centenar de países, o aceptar una intervención externa y menos una encabezada por los Estados Unidos.

Pero al mismo tiempo la severidad de la situación económica, que Maduro y sus seguidores atribuyen a sanciones impuestas por los Estados Unidos en 2017, es una realidad creciente.

Casi 90 por ciento de las familias venezolanas recibe del gobierno cajas de alimentos, mientras la inflación alcanza niveles que sólo pueden ser calificados como absurdos.

Pero desde el punto de vista de Ioan Briscoe, las crisis política y económica no pueden ser resueltas sin un acercamiento y hasta una alianza de la oposición con sectores chavistas.

Hasta ahora, Maduro ha logrado capear los temporales. El actual puede ser el más grave, toda vez que en esta ocasión incluye literalmente un boicot a sus recursos económicos: las exportaciones petroleras venezolanas a los Estados Unidos representaban hasta diciembre 70 por ciento de sus ingresos en efectivo, y con la decisión de congelar· los recursos de la empresa petrolera Citgo podría decirse que la fuente de dinero se secó.

El gobierno venezolano trata ahora de encontrar fuentes alternas de recursos: la venta de oro en Turquía o a través de Turquía, el canje de petróleo por bienes con lndia, las relaciones con China y Rusia, son parte de un patrón de lucha por supervivencia.

Ciertamente el éxito es o puede ser limitado, pero lo cierto es que si bien la oposición ha probado su fuerza, el chavismo ha probado su resistencia, y eso anuncia un callejón sin salida: Guaidó y sus aliados tienen apoyo internacional y doméstico; el chavismo tiene fuerza interna y el respaldo militar.

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@carrenojose1

 

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