Valdovinos, fuera; Lozoya, dentro

Dos buenas noticias en medio de tanta inestabilidad, que ya da lo mismo quién la cause, si la 4T o la mafia del poder

Verónica Malo Guzmán / Articulista / El Heraldo de México

La Secretaría de Relaciones Exteriores destituyó al titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, Roberto Valdovinos, luego de mediar en su contra denuncias por acoso laboral a mujeres. Aplaudible, especialmente en este momento donde con horror conocemos del desollamiento de Ingrid Escamilla.

Si Valdovinos salió, y es positivo, mucho más benéfico para México puede ser que haya entrado (a la cárcel) Emilio Lozoya. Dos buenas noticias en medio de tanta inestabilidad, que ya da lo mismo quién la cause, si la 4T y sus ocurrencias, o la mafia del poder que quiere recuperar lo que ha perdido. Habrá tiempo de analizar las consecuencias –sobre todo, quién es el siguiente en la lista— de la aprehensión de Lozoya, por cierto excelente nota exclusiva de El Heraldo. Hoy debemos concentrarnos en Valdovinos.

Hay una distancia enorme entre el acoso y el feminicidio. Pero, desafortunadamente, todo forma parte de una realidad de violencia contra la mujer por cuestión de género, que no estamos enfrentando de manera adecuada.

Vivimos en un país de machos; existen varios ingredientes culturales y de deformación legal, también, que alientan a perder el límite entre el piropo educado y la presión, coerción y franca desfachatez. Poco ayuda tener servidores y representantes públicos que ejercitan tales vicios.

La violencia de género crece en una sociedad cada día más violenta. Por lo tanto, la decisión unánime del comité de ética y prevención de conflictos de interés de la SRE de destituir a Valdovinos podría ser, si se trata adecuadamente, un antes y después en la forma en la forma de atender estos casos en la administración pública.

En mi artículo de ayer en SDP Noticias (AMLO y su responsabilidad para con nosotras. El caso de Ingrid Escamilla; nos siguen matando) reitero la urgente necesidad de un trabajo en equipo que vaya más allá de politiquerías y nos conjunte a todos los mexicanos a buscar un alto a los feminicidios y todo tipo de conductas que vulneren a las mujeres en México. Más allá de partidos o ideologías, sin reparto de culpas y solo centrándonos en encontrar una solución en este presente, para el hoy y el futuro.

La firmeza de Sheinbaum de aplicar todo el peso de la ley al asesino de Ingrid debe ser secundada. Deberá también encontrar a quienes vendieron las imágenes del asesinato en cuestión y castigarles.

Es en este marco, que la destitución del funcionario en cuestión debe servir de muestra a servidores públicos de que un puesto no otorga la posibilidad de acosar a las subordinadas. Como tampoco de poder salir libre de dichos devaneos.

El ejemplo marca, pero no es suficiente. Requerimos cambiar la cultura del macho mexicano y fincar diferencia con la del caballero. Pero no aquel que solo abre puertas o acerca la silla (que se agradece), sino de hombres valientes que pueden convivir con una mujer sin atacarla, relegarla, denostarla o humillarla.

Necesitamos una sociedad más justa, donde no únicamente los derechos sean iguales para todos, más allá de género. Que, incluso siendo iguales en el papel, en la práctica las diferencias no existan. Es momento de terminarlas y por lo pronto demostrar que no habrá impunidad en el sector público.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO


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