UNAM: ¿Lucha por la no violencia con la violencia?

Los barruntos de violencia ejercidos en nada contribuyen a empatizar con la reivindicación

Opinion- Ernesto Villanueva
Ernesto Villanueva / Editorial / Opinión Heraldo de México

Ni duda cabe que el tema de la violencia contra las mujeres en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en cualquier espacio debe ser atendido con celeridad en una visión de largo aliento.

El objetivo es plausible y compartible. No lo es, empero, la ruta que se está tomando para denunciar los abusos contra las mujeres dentro de la UNAM.

Ya en su oportunidad, el doctor Eduardo López Betancourt, distinguido jurista y presidente del Tribunal Universitario hizo un llamado, racional y pacífico, para combatir ese mal social que ha permanecido invisibilizado, bajo el principio de: Tapaos los unos a los otros que mucho daño ha causado a la igualdad fáctica (no jurídica) dentro de la máxima casa de estudios del país.

El mensaje ha llegado y se están tomando las medidas pertinentes. Por supuesto, habrá que dar seguimiento para que estas medidas anunciadas por la Universidad se traduzcan en hechos concretos a través de una política pública.

Ahora el punto nodal radica en que la causa —que tiene mérito por su recurrencia acumulada a lo largo de los años— no se contamine con intereses ajenos.

Los barruntos de violencia ejercidos (física y verbalmente) en los últimos días para impedir que la Universidad cumpla su función principal (formar a los jóvenes en las más distintas materias del saber humano), en nada contribuyen a empatizar o internalizar el objetivo de ese reclamo y reivindicación legítimos.

La comunidad jurídica universitaria, que tiene una de sus fuentes principales de expresión y formación en la Facultad de Derecho, ha debido salir a defender el derecho a la educación, con el director, Raúl Contreras Bustamante, a la cabeza, junto con profesores y prácticamente la totalidad del alumnado, impidiendo que grupos ajenos a la facultad secuestraran las instalaciones en las cuales se forman jóvenes que vienen de muchas partes de la zona metropolitana y del interior del país, y quienes de ninguna forma están en contra de su superación académica, mucho menos cuando no ha habido los mínimos consensos para que en esa facultad se justifique una acción de esa magnitud.

Mi solidaridad con el rector de la máxima casa de estudios, Enrique Graue, y el director de la Facultad de Derecho, Raúl Contreras, por hacer frente a las circunstancias y no ser omisos en su obligación de defender los intereses de la comunidad que mucho los honra.

Por supuesto, también con mis colegas profesores y con los jóvenes, que han creado un espíritu de cuerpo para que las observaciones y quejas, muchas de ellas, repito, con elementos anclados en la realidad, transiten por la vía pacífica que es el camino de actuación de los universitarios que deben dar el ejemplo a la sociedad de cómo dirimir sus diferencias.

POR ERNESTO VILLANUEVA

INVESTIGADOR DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS DE LA UNAM

@EVILLANUEVAMX

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