Una razón para el Impeachment

Sólo 127 de los 235 demócratas que forman la mayoría en la Cámara baja están de acuerdo con la impugnación

José Carreño
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Las elecciones presidenciales estadounidenses ocurrirán el martes 3 de noviembre de 2020, o sea en 15 meses.

Pero más de un centenar de representantes (diputados) demócratas parecen empeñados en buscar la impugnación constitucional, el impeachment, del presidente Donald Trump.

El gesto parece tan simbólico como inútil, aunque políticamente tenga un valor de propaganda.

La realidad es que, por ahora, sólo 127 de los 235 demócratas que forman la mayoría en la Cámara baja están de acuerdo, y aún si fueran todos, necesitarían del apoyo de una parte de la bancada republicana. Para más, los republicanos son la mayoría en el Senado, que es donde eventualmente ocurriría el juicio de impugnación de Trump.

Entonces, la posibilidad de poner a Trump frente a un juicio político parece mínima. Inútil, incluso, si se quiere, ante la realidad de que el proceso hacia un juicio de impugnación llevaría más tiempo que la campaña presidencial.

El punto es político. No es del todo raro que un Presidente estadounidense esté en el centro de brutales polémicas, y de hecho los últimos tres mandatarios —Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama— han protagonizado duros choques: Clinton por sus escándalos sexuales —que lo llevaron a un juicio de impugnación—, Bush por su ideología, y Obama, quizá, por ser el primer Presidente de raza negra y el disparador de una tormenta social, racial y cultural que llevó al surgimiento de Trump y la revitalización de un discurso divisivo y racista.

De hecho, el programa de gobierno de Trump parece más dedicado a deshacer programas de Obama, como la reforma a la salud y principios de reforma migratoria, que a construir algo más que el muy debatido muro en la frontera con México.

A reserva de otras cosas, Trump tiene a su favor una situación económica que hoy luce favorable, aunque con señales de tormenta, y un grupo de seguidores a los que no se puede dar el lujo de decepcionar.

En su contra, una oposición igualmente emocional que busca la impugnación, en parte por lo que consideran como justo castigo a las transgresiones del mandatario, de su misoginia y discurso de odio, a posibles vínculos con agentes rusos y operaciones comerciales y financieras sospechosas.

Se trata en parte de satisfacer a una base política propia y, finalmente, como un argumento político durante la campaña electoral: un Presidente/candidato a la sombra de un escándalo ético de grandes dimensiones.

En un país donde tradicionalmente se considera que alrededor de un tercio son demócratas, otro tanto republicanos y el resto independientes, que en principio definen la elección.

Y en ese sentido los problemas éticos de Trump, simbolizados por un proceso de impugnación, pueden ser un argumento importante. Pero Trump fue electo por sus votantes, esos votantes a los que trata de mantener contentos.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
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@CARRENOJOSE

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