Una propuesta muerta…

La realidad en EU es que cualquier cambio en las leyes de migración necesita respaldo de los dos partidos

José Carreño
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

El presidente Donald Trump presentó el jueves un nuevo plan de reforma migratoria al que en principio, solo se puede considerar sin futuro…

Por lo menos, esa es la conclusión de la mayoría de los expertos dentro y fuera del Congreso, a comenzar por partidarios republicanos del propio mandatario como el senador Lindsay Graham, de Carolina del Norte, para quien el plan no está diseñado para ser ley.

El proyecto armado por Jared Kushner, asesor especial del mandatario, ofrece cambios con el énfasis en la llegada de inmigrantes por mérito –o en otras palabras, lo que consideren como mejores y más convenientes para el país- en vez de inmigración familiar, así como a peticionarios meritorios de asilo –sea lo que sea que eso signifique–.

El intento no es necesariamente malo, pero es de entrada inoportuno por la inminencia del año electoral, amén de que ignora la situación de los residentes indocumentados o la de los soñadores; esas omisiones no fueron bien recibidas ni en el Congreso ni entre los partidarios de reformas migratorias más abiertas… o más realistas.

La realidad política en EU es que cualquier cambio en las leyes de migración necesita respaldo de los dos partidos. Si eso no ocurre, no hay reforma, como se ha probado exhaustivamente a lo largo de las últimas décadas.

Pero al mismo tiempo, tampoco se puede considerar que el tema esté olvidado: habría que ver que disposición existe para negociar entre republicanos y demócratas en torno a un proyecto que de entrada está considerado como un juego electoral.

Hay también dudas sobre lo que cada parte esté dispuesto a ceder y por cierto, respecto a la participación que de grado o por fuerza pudieran tener México y los países centroamericanos como sede para campos de refugiados y sitos de procesamiento de solicitudes.

El senador Graham mencionó de paso que si bien es cierto que se necesita invertir en América Central para aliviar presiones migratorias, sería también importante cambiar en las leyes estadounidenses que en su opinión hagan menos simple y atractivo emigrar a los EU.

En otras palabras vuelve la vieja lucha entre nativistas y partidarios de la migración. Unos rechazan los cambios que se producen con la llegada de nuevos habitantes; otros favorecen la migración por razones económicas, sociales y una tradición de apertura.

El hecho es que a lo largo de la historia estadounidense cada oleada de migrantes debió pagar su derecho de piso en sudor, lágrimas y sangre a veces.

Tan buena o mala como se quiera, la propuesta de Trump es un punto de partida. Inaceptable como es de entrada está sujeta a negociación y puede llegar a ofrecer una solución al problema migratorio de los EU a los inmigrantes.

Pero por lo pronto sería sorprendente que llegara a algo que no importa cuanto esté dispuesto a ceder uno u otro lado: es año electoral y a menos que haya una enorme sorpresa, eso mata cualquier proyecto sobre un tema tan polémico.

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@CARRENOJOSE1

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