Una propuesta de agenda con Japón

Hay que transitar a una cooperación abierta con el país

Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México
Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

La semana pasada expuse, lo que, a mi juicio, podría ser una estrategia en la región de Asia-Pacífico del gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en la coyuntura que nuestro país enfrenta dentro de los procesos de cambio hacia una Cuarta transformación. Hoy toca el turno a un país con el que México ha tenido magníficas relaciones diplomáticas desde 1888 (a excepción de la ruptura de relaciones diplomáticas por la Segunda Guerra Mundial), año que se firmó el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre los dos países, el primero en igualdad de condiciones para Japón con un país extranjero.

Bajo este escenario, cabría preguntarnos ¿Qué hacer con Japón? Pienso que lo primero que se debe de plantear es transitar de una relación de cooperación cerrada y administrada, hacia un esquema de cooperación abierto y democratizado entre los actores de la misma, es decir, darles cabida a los especialistas del tema en todos los ámbitos que, por una u otra razón, han quedado fuera de la lógica de la relación de cooperación por los que tradicionalmente la han administrado.

Estas dinámicas cerradas y monopolizadas en la cooperación bilateral, sólo han dando como resultado un enfoque de ganancias nulo, en el que ninguna de las partes puede vislumbrar algún tipo de ganancia real, ya sea en el corto o largo plazo, como resultado de la cooperación. Todo aquel que ha acudido a algún evento sobre Japón a lo largo y ancho de México, en cualquiera de sus dimensiones (público, privado, académico o cultural), se encontrará con las mismas caras.

Eso, lógicamente, no hace más que repetir el fenómeno de la endogamia muy característico de los especialistas, o los dueños de las líneas de investigación, muchas de ellas heredadas por los padres del tema. Esto debe de cambiar, de lo contrario, no se refrescará la dinámica de la relación y las temáticas continuarán siendo las del interés del grupo cerrado, sin considerar las nuevas tendencias, enfoques y prácticas que ya se realizan a nivel internacional.

Una vez que se transitó hacia la cooperación de tipo bottom-up, democratizada e incluyente entre los actores de la misma, se debe de avanzar hacia una coordinación binacional donde, a través de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA, por sus siglas en inglés) se establezcan los nuevos criterios de cooperación e intercambio. Aquí deberá estar presente JETRO (Japan External Trade Organization, por sus siglas en inglés) quien, conjuntamente con los funcionarios de la Cancillería, o bien, los que suplirán los trabajos de ProMéxico, dentro de la nueva administración, asesorarán la parte comercial.

En ello, los Consejos Empresariales, como la Cámara Japonesa de Comercio e Industria, así como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), tendrán un rol importante en la implementación de los nuevos modelos de negocios, en las dinámicas de los nuevos esquemas de cooperación e intercambio comercial. Aquí también la experiencia de las empresas mexicanas que han operado negocios en Japón será de gran valor.

Finalmente, la visión de México como una plataforma para los intereses empresariales japoneses, tendrá que cambiar, de lo contrario, la relación comercial no tendrá mayores modificaciones, al contrario, se profundizará el déficit comercial que tenemos con ellos que, de acuerdo a la base de datos de Trade Map en el año de 2017 ascendió a -14,129 millones de dólares, y se continuará con un enfoque de ganancias nulas para nuestro país. Aquí una opción es explorar la conversión japo-mexicana. Así, la repatriación de capitales, independientemente de que se trate de firmas mexicanas con apellido japonés, se desalentará o un parte importante de la inversión y las ganancias generadas se quedarán en México.

Estas son algunas ideas que de acuerdo con mi experiencia y relación con Japón por más de 22 años propongo. ¿Estarán los japoneses listos para un cambio estructural en la relación bilateral? Ojalá y sí, de lo contrario, otros lo harán.

No olvidemos que el programa la Nueva Ruta de la Seda, proyecto chino para dotar de infraestructura e inversiones a países en vías de desarrollo, entre ellos, los de América Latina, está más vivo que nunca.

*Analista internacionalista

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@ADOLFOLABORDE71

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