Una nueva dinámica migratoria

Autoridades mexicanas se enfrentan a la desesperación de migrantes, que en algunos casos han llegado a la violencia

Columna Invitada / Rubén Ignacio Moreira / Opinión El Heraldo de México
Columna Invitada / Rubén Ignacio Moreira / Opinión El Heraldo de México

La migración de México hacia Estados Unidos ha sido tradicionalmente numerosa y compleja, por lo que permanentemente ha ocupado un lugar privilegiado en la agenda bilateral.

Sin embargo, en los últimos dos años, ha sido la migración proveniente de la frontera sur del país la que ha acaparado la atención, tanto de nuestro gobierno, como de la sociedad mexicana.

En los últimos meses del periodo de administración de Enrique Peña Nieto comenzó el arribo de caravanas migrantes de origen centroamericano a México. Miles de personas cruzaron la frontera huyendo de pandillas, violencia y pobreza, principalmente, con el objetivo de encontrar una mejor calidad de vida en Estados Unidos.

En la medida en que las políticas migratorias en el país del norte se endurecieron, los migrantes comenzaron a identificar a México como un lugar de destino, en lugar de uno de tránsito, y por ello, la dinámica migratoria en el país se ha modificado.

El gobierno de López Obrador comenzó con una postura de puertas abiertas en el ámbito migratorio. Incluso, durante su campaña, AMLO aseguró que su gobierno generaría empleos suficientes tanto para mexicanos, como para los migrantes provenientes, principalmente, del Triángulo del Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras).

No obstante, entre 2017 y 2018, el número de migrantes que decidieron permanecer en México aumentó de manera abrupta, y en lo que va de 2019 hay más de 18 mil migrantes que han solicitado refugio en nuestro país.

Debido a ello, la política migratoria ha cambiado, pues no existe la infraestructura suficiente para desahogar las necesidades de miles de migrantes que requieren cuidado médico, refugio y atención administrativa.

Ahora se percibe con mayor claridad que la tendencia de la política migratoria se orienta hacia un mayor endurecimiento.

El Estado muestra interés en controlar su frontera sur y propone un plan de desarrollo regional para frenar la migración. En el mismo sentido, se busca organizar las estaciones migratorias, en donde cada vez se observa mayor violencia, provocada por los tumultos en espacios insuficientes para la cantidad de personas que llegan cada día.

Las autoridades mexicanas se enfrentan a la de desesperación de los migrantes que, por la falta de atención, en algunos casos han llegado a la violencia y a la destrucción de instalaciones de los recintos migratorios.

Cuanto más numerosa, más compleja se torna la dinámica migratoria, sin embargo, nunca deben dejarse de lado aspectos tan importantes como la protección de los Derechos Humanos, la justicia y el respeto a la dignidad de las personas, que deben ser los ejes rectores de cualquier política migratoria que se adopte.

Por la Maestra Almendra Ortiz de Zárate Béjar 

*Coordinadora Académica de la Licenciatura enRelaciones Internacionales

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