¿Una Europa alejada de los anglosajones?

Merkel, lideresa de la UE, señaló que Alemania tiene relaciones amistosas con EU, Gran Bretaña y Rusia, pero ahora Europa debe luchar por su propio destino


El viaje de Donald Trump puso de relieve lo que parece principios de fractura en la alianza de Europa y el mundo anglosajón.

Europa tiene que luchar ahora por su propio destino, dijo la canciller alemana, Angela Merckel, un día después del terminado el encuentro del G7en Taormina (Italia) que describió como una lucha entre seis contra uno en torno al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático: Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido contra Estados Unidos.

Pero más que el cambio climático, un tema de enorme importancia para los europeos en general, son también las visiones reveladas por Merkel y en cierta medida del nuevo presidente francés Emmanuel Macron, los actuales líderes de la Unión Europea, respecto al Brexit por un lado y al acto del presidente Trump.

El mandatario estadounidense, por razones de política doméstica, pareció determinado a revivir la personalidad de el americano feo, ese personaje de novela simbolizado por el cuerpo diplomático estadounidense de los años 50 en el sudeste de Asia: insensible a las sociedades donde se encontraba, ignorante de sus lenguajes, cultura y costumbres, pendiente solo de quedar bien con su gobierno.

Trump se convirtió en la edición 2017 de la novela, sólo que a niveles nunca soñados por sus autores.

Trump describió su gira en términos triunfales -un jonrón, dijo-, pero no hay exactamente un consenso: Merkel señaló que los tiempos en que podíamos depender completamente de otros están de salida, según he experimentado en los últimos días.

La incomodidad en la relación entre Europa y Estados Unidos se hizo evidente también en los comentarios de Trump durante el consejo de la OTAN, cuando se abstuvo de subrayar el compromiso estadounidense con la quinta cláusula del pacto, referente a la defensa común, y prefirió presumir que gracias a él había comenzado a llegar dinero a las arcas del organismo: el compromiso de los países de OTAN es incrementar sus gastos de defensa a 2% de su Producto Nacional Bruto.

Paralelamente el presidente Macron describió su ya famoso forcejeo disfrazado de saludo de mano con Trump, como una demostración de que no estaba dispuesto a hacer pequeñas concesiones, ni siquiera simbólicas, pero tampoco a exagerar las cosas.

Además, las negociaciones en torno a la salida británica de la Unión Europea se plantean como contenciosas, aunque al final nadie duda de acuerdos mas o menos satisfactorios para ambas partes y hasta en la posibilidad de un futuro reingreso británico.

Merkel, hoy por hoy la lideresa de la UE, señaló que Alemania tiene relaciones amistosas con EU, Gran Bretaña y con Rusia, pero ahora Europa debe luchar por su propio destino.

Y ese destino, por ahora al menos, parece comenzar a ser divergente de la supremacía anglosajona de los últimos dos siglos.

Columna anterior: Condoleezza Rice: un libro y una advertencia…

¿Te gustó este contenido?