Una buena noticia de la 4T para los migrantes gays

La medida, divulgada por el canciller Marcelo Ebrard, es un paso adelante a las legislaciones..

Gardenia_Mendoza
Gardenia Mendoza / Trípoide / Heraldo de México

Algunos de los mexicanos más discriminados en el mundo son los homosexuales en Estados Unidos, principalmente si son indocumentados en el país donde se permite el matrimonio entre personas de su mismo sexo en todos sus estados, pero pocos se atreven a presentarse ante las autoridades por miedo a la deportación.

La decisión del gobierno mexicano de permitir las uniones legales entre dos personas sin importar su sexo es, probablemente, una de las mejores noticias que recibirán este año. Amén de sus propias bodas.

No existe un dato oficial del tamaño de la comunidad no heterosexual mexicana en Estados Unidos, pero, tomando como referencia un cálculo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que ubicó a este grupo entre 5 y 6 por ciento del total de la población mexicana, se podría inferir que en adelante casi un millón de migrantes y/o sus descendientes podrían beneficiarse en la Unión Americana. Si eso quieren.

La medida, divulgada en las últimas horas por el canciller Marcelo Ebrard, es un paso adelante a las legislaciones que hay en la mayor parte del mundo, donde sólo 10 por ciento de las naciones reconocen el derecho y deja muy atrás a la mayoría de los estados mexicanos que los prohíben: con excepción de la Ciudad de México y Coahuila, los homosexuales tienen que recurrir al amparo para que se les permita casarse.

La decisión deja muy bien parada a la 4T por la congruencia en su discurso en contra de la violación de los derechos humanos y la igualdad más allá de su preferencia sexual. Los mexicanos que quieren celebrar matrimonio como ellos quieran o ellas quieran. El Estado no tiene por qué invadir esa esfera, dijo Ebrard al presentar la guía consular para el fin.

En pocas palabras, una acción totalmente progresista. Desde que tomó el poder en la capital mexicana, el gobierno de izquierda hizo lo posible por dar un marco legal de vanguardia al tema: no se puede olvidar que todavía en 1989 la homosexualidad se consideraba una enfermedad en la Organización Mundial de la Salud.

En el año 2000, la activista del movimiento LGBTTTI y política mexicana, Enoé Uranga Muñoz, sería la primera diputada lesbiana del país en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. En 2006, el Congreso de la capital aprobó la Ley de Sociedad de Convivencia que dio pie a la publicación en la Gaceta Oficial del Distrito Federal (GODF), el 16 de noviembre del mismo año al Decreto de Ley de Convivencia. El 16 de marzo de 2007 se celebró la primera unión entre personas del mismo sexo.

Doce años después, ya con la victoria de Andrés Manuel López Obrador,el senador Ricardo Monreal empujó una iniciativa para modificar la Ley del Servicio Exterior para que parejas del mismo sexo contraigan matrimonio con los cónsules como jueces del registro civil. Un paso más que aún no se atreve aquí mismo. Pero poco falta.

GARDENIA MENDOZA*

*Periodista

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