Una asamblea complicada

La reunión de Cancún será el marco para un encuentro de cancilleres sobre el caso venezolano en el que hay por lo menos dos propuestas de declaración


Cuando la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) se reúna entre lunes y miércoles en Cancún, lo hará bajo los prospectos de tormenta.
El gobierno de Venezuela ya anunció su intención de dejar el organismo, pero la reunión de Cancún será el marco para un encuentro de cancilleres sobre el caso venezolano. Sin que haya nada confirmado, se espera asista la estridente canciller venezolana Dalcy Rodríguez.
Pero es difícil que haya acuerdos. De hecho hay por lo menos dos propuestas de declaración. La mas polémica es una presentada por Canadá, Estados Unidos, México, Panamá y Perú, que apoyan Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Paraguay y Uruguay (los 14), para expresar profunda preocupación respecto a la ruptura del orden democrático y la crisis humanitaria que azota Venezuela.
La postura no obtuvo el apoyo de los países del Caribe inglés, ni de Bolivia, Nicaragua, Ecuador y El Salvador, que por su parte tienen una de apoyo al gobierno venezolano.
La marginación de las naciones del Caribe británico tiene que ver con el apoyo económico que les brindaron los gobiernos de Hugo Chávez, primero, y Nicolás Maduro, después, a través de embarques de petróleo a bajo precio.
Intimamente ligado estará el tema de la actuación del secretario general, el uruguayo Luis Almagro Lemes, que desde su elección en marzo de 2015 ha dado un nuevo impulso a una organización que parece diseñada para ser inane.
Almagro, sin embargo, parece haber llevado demasiado lejos su papel de activista por la democracia y ha chocado en varias ocasiones con el gobierno de Venezuela, que anunció en abril su decisión de abandonar el organismo —aunque el proceso tomará tanto como dos años—.
Algunas voces se quejan de que Almagro se habría excedido respecto a lo que se espera haga un secretario general de la OEA, y las críticas sotto voce están presentes, pero no lo suficiente como para limitar al ex canciller uruguayo.
Mas aún, el papel de la OEA es la defensa de los derechos humanos y la promoción de la democracia. En ese marco los choques entre Almagro y el gobierno del presidente Nicolás Maduro han sido frecuentes, sobre todo a partir de la invocación por Almagro de normas que se supone son parte del mandato de la OEA.
En ese marco, parecería que hay un intento de la Secretaría de Relaciones Exteriores del país anfitrión por lograr que la reunión de Cancún transcurra en calma.
Todos los países gustan de auspiciar encuentros diplomáticos exitosos y México no es la excepción.
Si ese deseo y la cortesía serán suficientes para acallar el debate en torno a Venezuela y un posible choque entre Videgaray y Rodríguez dependerá, en buena medida, de una delegación venezolana ansiosa de responsabilizar al mundo de sus problemas domésticos.

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