¿Un programa para qué?

Podría ser un gran fraude al abrigo de las propuestas del mandatario. Pero parece una escala grande...

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

La escena se repite a lo largo y ancho de la ciudad de México, quizás del país.

Venimos a hacer el censo. Somos del equipo de Manuel López Obrador.

Y para hacer el censo, los enviados de lo que se presenta bajo el nombre de López Obrador, pero bien podría ser considerado como un ente particular, piden las credenciales de elector de los ciudadanos de tercera edad a los que supuestamente buscan incluir en una lista de beneficios.

Los enviados no reclaman ser del gobierno, sino del presidente López Obrador. Pero ¿se trata de un programa de gobierno o de una cuestión personal?

En principio no pueden ser del Presidente: el mandatario no tiene recursos personales para un programa de ese tipo.

El Presidente presentó ya su declaración de bienes, y se le puede considerar como modestamente acomodado. Personalmente, pues, no puede financiar beneficios económicos como lo sugieren los levantadores de censo.

¿De qué se trata entonces?

Podría ser un gran fraude al abrigo de las propuestas del mandatario. Pero parece una escala grande y, después de todo, innecesaria: sabemos que gracias a alguno de los partidos políticos existentes, las listas oficiales del Instituto Nacional Electoral han llegado a manos diferentes.

Existen además otras listas: las de jubilados de, por un lado, las del INE, las del CURP, por otro. ¿Una base de datos más?

Podría ser algo que pasa con frecuencia en esta gran capital mexicana: personas que fingen ser funcionarios de algún tipo para hacer que los ancianos entren en confianza y saquear sus casas una vez que les abren la puerta. Pero no parece el caso.

Podría ser también un intento de hacer listas con intenciones de control político, quizá empujar a que las personas de la tercera edad voten por aquel partido que supuestamente les dará dinero.

Pero claro, no es de creerse que aquellos que por años se ostentaron como luchadores por la democracia y contra abusos del gobierno, busquen ahora establecer programas clientelares o beneficiarse mediante la distribución de dineros que en realidad provienen de las arcas del Estado.

Pero no sería algo nuevo. De hecho, programas sociales creados por otros gobiernos han sido usados y aprovechados políticamente por los respectivos partidos en el poder, entre las protestas de la oposición –en la que hasta hace unas semanas estaba el actual grupo en el poder–.

Aunque podría preguntarse qué tan diferente es esta coalición de las anteriores. ¿Y qué pasa con los datos personales? Nadie sabe exactamente dónde van a ser almacenados, ni a cargo de quién, o qué ente se hará cargo de su seguridad. Después de todo, el robo de identidad no es algo desconocido ya en este país.

Pero ¿qué ocurre si alguien decide no entregar su información?¿Queda fuera de los programas ofrecidos por encuestadores que no ofrecen mayores garantías que ser de López Obrador?

La exclusión puede ser leída de muchas formas, pero se supone que el gobierno sea para todos…

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@carrenojose1

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