Un presupuesto irresponsable

Parte de premisas poco realistas, como una tasa de crecimiento de la economía de 4%, frente al pronóstico de 1.6 de agencias internacionales

Ricardo Pascoe
Ricardo Pascoe / Mirando al otro lado / El Heraldo de México

Conforme avanza el año, aparecen reportes periodísticos sobre los impactos del nuevo presupuesto aprobado por Morena en el Congreso de la Unión. Esos reportes son datos fragmentarios y no permiten construir una visión clara de lo que se hizo con el presupuesto federal ni cuál es su intencionalidad. Para tener una visión más clara habría de ver algunos datos del gasto federal proyectado para este año.

Sin embargo, es posible advertir desde ahora una primera gran conclusión sobre el presupuesto. Si bien se ha construido un presupuesto formalmente responsable y prudente, se finca en supuestos poco creíbles. Uno es la proyectada tasa de crecimiento de la economía, que no deja de ser exageradamente alta (4%) frente a 1.6% proyectado por agencias internacionales. Otro factor poco creíble es el proyectado incremento en la recaudación fiscal, pues supone mucho, no poco, crecimiento económico, como tampoco es factible el incremento proyectado en la producción petrolera. Tampoco se incluye la pérdida de recursos fiscales por el decreto sobre la frontera norte. Hasta la fecha no existe comprobación fáctica de que el arribo de un gobierno honesto haya arrojado una cascada de fondos frescos por corrupción. De hecho, la intención de utilizar ilegalmente recursos provenientes de los fondos de estabilización para financiar proyectos de Pemex habla de la inexistencia de esos supuestos ahorros por concepto de la corrupción.

Se ha aprobado un presupuesto que dejó sin recursos a 50 programas presupuestarios que funcionaban con reglas de operación. Se asignaron recursos a 28 nuevos programas, algunos de los cuales se repiten en diversas dependencias, como el llamado Fondo Nacional de Reconstrucción. Todos estos programas operan sin reglas de operación, únicamente con lineamientos que pueden ser modificados al antojo del operador, haciendo imposible cualquier fiscalización.

El presupuesto ha creado bolsas de recursos por más de 31 mmdp para la realización de proyectos de inversión. Ninguno de esos proyectos de inversión cuenta con estudios de factibilidad ni autorizaciones de las dependencias correspondientes, como Semarnat. Incluye el Tren Maya y la refinería en Dos Bocas, Tabasco, en principio.

Llama la atención algunas de las decisiones del presupuesto. Se decidió eliminar por completo el Fondo de Capitalidad, que fue una conquista de la Ciudad de México y que el gobierno local dejó ir sin protestar ni reaccionar ante una pérdida tan importante. Por otro lado, desaparece la promoción de México en el extranjero, cuando los ingresos por concepto de turismo y captación de inversión extranjera directa son cruciales para el empleo y bienestar de millones de mexicanos. Se ha dicho que las embajadas y consulados en el extranjero sustituirán ese trabajo, pero el Congreso redujo en 9% el presupuesto de la cancillería, donde los fondos para la atención consular a mexicanos en el extranjero se redujeron en 35%.

En materia de recaudación fiscal, parecería un disparo en el propio pie del gobierno el hecho de haber reducido el presupuesto del SAT en 13.5%, disminuyendo su capacidad recaudatoria. Las bolsas de recursos se encuentran en la Sedena con el proyecto del aeropuerto de Santa Lucía, en la Secretaría de Obras donde radican los proyectos del aeropuerto actual de la CDMX, trenes de pasajeros y desarrollo de infraestructura de comunicaciones y transporte. En Economía hay un nuevo Programa de Microcréditos para el Bienestar. En Educación se crearon becas universales para estudiantes de educación media superior, Jóvenes Construyendo el Futuro, universidades para el bienestar y el Fondo Nacional para la Reconstrucción. Operan con lineamientos.

En Salud se agrega el Fondo Nacional de Reconstrucción, únicamente. Se eliminaron apoyos a servicios estatales de salud, protección a personas con necesidad, mantenimiento de infraestructura. En Trabajo se crea el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro. En Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano se crea el Fondo de Reconstrucción, y se elimina, por ejemplo, el programa de apoyo a vivienda. Igualmente en Cultura se agrega el misterioso programa de Reconstrucción Nacional.

En Semarnat lo más notable es la reducción de recursos para Conagua, 44 por ciento en términos reales, siendo el tema hídrico absolutamente crucial desde todos los ángulos. La reducción afecta gravemente al proyecto del Túnel Emisor Oriente en la CDMX y el proyecto de abastecimiento de agua en León, Guanajuato. Con relación al aeropuerto de Texcoco, todo indica que existe la intención de inundar la zona, como único recursos para ocultarlo de la vista pública. Los recortes son masivos, dejando al Estado mexicano debilitado, pero con un manejo discrecional del presupuesto federal para comprar voluntades.

Esta vista rápida del presupuesto augura mucho malestar social, particularmente a partir del segundo semestre del año, cuando se empiecen a resentir sus efectos más generalizadamente. Y eso que ni se tocó la seguridad.

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