Un paso adelante

El incendio de Notre Dame fue una desgracia y la iniciativa para reconstruir la catedral es atinada. Ahora hay que trabajar para frenar la destrucción ambiental

Un paso adelante

El incendio en la icónica catedral parisina Notre Dame causó gran revuelo a nivel internacional. La riqueza histórica y el valioso significado que se le atribuye a la estructura que data del siglo XII captaron la atención de millones de personas que lamentaban lo acontecido. Sin embargo, entre las respuestas que surgieron destacó la incoherencia de la disposición por parte de individuos, grupos y gobiernos para reconstruir lo destruido y mostrarse indiferentes ante otras problemáticas internacionales. Mientras existen cientos de ellas en las que es difícil influir a nivel individual, hay una en la que todos somos partícipes y podemos atender inmediatamente: la realidad ambiental.

Durante miles de años, la humanidad ha corregido sus prácticas logrando superar hasta sus propias expectativas en ciencia y tecnología. Todas las civilizaciones que han pasado por el planeta Tierra han ido un paso adelante de la anterior, perfeccionando sus dinámicas, procedimientos y medios para alcanzar el fin último: vivir mejor.

De esta manera, los avances que hoy se registran en el mundo eran inimaginables hace unos años. Lamentablemente, el impacto negativo en el ambiente que conllevan, también.

No cabe duda que el incendio de Notre Dame fue una desgracia y que la iniciativa para reconstruir la catedral es atinada. No obstante, es necesario voltear a ver la enorme movilización social que se generó alrededor del mundo, para comprender que ésta surgió frente a la posibilidad de una pérdida del patrimonio de la humanidad. Una pérdida que aunque fue producto del error humano, bajo la misma condición humana, el daño se hizo consciente y la acción para mitigarlo se desató enseguida.

En menos de 24 horas, el caso de Notre Dame logró reunir un total de 700 millones de euros para su restauración. A nivel local, nacional e internacional el incidente despertó tal impresión, que desde individuos, hasta bancos y gobiernos extranjeros comunicaron su millonaria aportación para recuperar lo desaparecido y reparar lo dañado.

Si un evento nacional echó a andar este grado de iniciativa, sería ingenuo pensar que los efectos del cambio climático provocado por el calentamiento global que nuestro estilo de vida genera, no sean suficientes para conseguirlo también. En este caso se trata de un incendio que no cesa. Un incendio que no solamente arrasa con una estructura sagrada, sino con el planeta entero. Arrasa con los recursos naturales, con los ecosistemas y con nosotros mismos. Más aún, arrasa con la posibilidad de las generaciones futuras de habitar un sistema como el que conocemos.

Una vez más, es necesario ir un paso adelante. Pero esta vez para frenar la destrucción que nuestros hábitos producen. La realidad ambiental es el único problema que ha sido desatado por todos, nos impacta por igual y podemos hacer la diferencia a nivel individual.

 

@CAMILAGOMEZDB

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