Un país micro temático

La poca oposición que hay, como José Antonio Meade, habla de costos económicos. AMLO habla de impacto social

Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México
Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México

Imposible estar en contra de la lucha contra el robo de combustible. También sorprendería que ante la alta expectativa que hay sobre el presidente, la gente no creyera que hay sacrificios que hacer para llegar al país que ofreció. El hecho es noticia vieja para todos. Lo nuevo es que se está haciendo algo y que eso es más que suficiente para la gente, aunque podamos encontrar errores en la forma en la que se implementaron los operativos y por tanto las consecuencias.

Las conferencias matutinas y las encuestas que miden la opinión alrededor de las decisiones polémicas que ha tomado López Obrador nos recuerdan que comunicar es gobernar. El presidente lo tiene claro. Ahí están las voces como la de Alicia Bárcena de la Cepal que le dicen que se tome un momento para ir a Davos por la importancia que tiene ese foro para las inversiones. El mandatario se adelanta a las críticas y dice que su prioridad es echar a andar el gobierno. En caso de que se eleven, seguramente contestará que los inversionistas lo que quieren es poner su dinero en un país que funcione y que en eso está trabajando. La gente lo tomará bien.

Dos temas deben atraer nuestra atención en materia de comunicación. Primero, estamos ante la realidad de un país micro temático en donde el presidente impone la agenda. Ahí su principal poder. Ya pasamos por el sueldo de los funcionarios, el NAIM, el salario mínimo, el huachicol, ahora toca el turno a la compra de medicinas. Ese es un riesgo para el país ya no hablamos de otros temas que también están sucediendo o que tienen vital importancia.

Segundo, en México hemos confundido la forma de relacionarnos con este nuevo gobierno y su estilo. Partimos de premisas erróneas. Ante un estilo como el de López Obrador en el que tenemos el apoyo del pueblo, el debate no es político. Hablar con López Obrador no debe ser sinónimo de hablar como él. El problema es que seguimos hablando como antes. La poca oposición que hay como José Antonio Meade habla de costos económicos. AMLO habla de costos sociales. El problema es el mismo, la forma es distinta.

El Consejo Coordinador Empresarial está a punto de elegir a un nuevo líder. Gustavo de Hoyos es visto por algunos como la única voz que está buscando hacer contrapesos. Lo que se necesita no es la oposición, sino los equilibrios entre las posturas. Se necesita hacer las cosas distintas y al parecer los empresarios las van a seguir haciendo igual. López Obrador tiene claro el diagnóstico y por tanto el problema, el reto es que para lograr esos equilibrios necesitamos tomar esos problemas y enmarcarlos en una realidad distinta porque la del presidente no es la única. La pregunta en simple: ¿vamos a seguir construyendo alrededor de AMLO o vamos a construir en función del México que debe ser?

*Analista político y financiero

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@osandovalsaenz

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