Un llamado a la acción

Habrá una rebatinga por tratar de capturar las simpatías de los desencantados, y el Partido Acción Nacional se encuentra mejor posicionado en este sentido

Gustavo Madero / Articulista invitado/  El Heraldo de México
Gustavo Madero / Articulista invitado/ El Heraldo de México

El siglo XX tuvo un gran costo de oportunidad para la democracia en nuestro país. Durante varios lustros fue minimizado el costo que tuvo 70 años de hegemonía política priista.

El esperanzador inicio del siglo XXI no cumplió las grandes expectativas de cambio; la alternancia panista 2000-2012 no logró desmantelar el régimen autoritario, clientelar y corrupto que propició el bajo crecimiento económico, la concentración de la riqueza en pocas manos y una gran mayoría de mexicanos en condición de pobreza.

La soberbia del gobierno de la segunda alternancia devino en una generalizada irritación social que reclamaba un cambio.

El sistema político-económico cooptado, generó así una creciente inseguridad, desigualdad y corrupción, por lo que la oferta política de Andrés Manuel López Obrador obtuvo una aplastante victoria en las urnas y el control del Congreso de la Unión y el de 19 de los 32 congresos locales, derrumbándose ipso facto el sistema de partidos tradicionales que controlaban el sistema político nacional en los inicios de este siglo.

Experimentamos una exacerbada concentración de poder político en un partido, con una oposición diezmada, sin legitimidad ni narrativa frente a un Presidente megalómano que cuenta con un gran respaldo popular, producto de la esperanza del cambio; aunque lo más probable es que la 4T no atine a resolver los graves problemas nacionales y sólo logre restaurar un neopopulismo autoritario pernicioso. Algunos ubican al proyecto de López Obrador de izquierda, pero no toca ni con el pétalo de una rosa los grandes intereses económicos con reformas fiscales progresivas, y sólo atina a proponer transferencias directas sin mayor diseño, planeación ni evaluación.

El daño registrado a los partidos políticos tradicionales (ahora de oposición), es grave. No sólo quedaron reducidos a sus mínimos en peso específico, sino que también quedaron sin ninguna narrativa ni legitimidad.

Sin embargo, a siete meses de gobierno y a un año de su elección, Andrés Manuel López Obrador consistentemente viene perdiendo respaldo por parte de los damnificados de sus caprichosas políticas públicas y los machetazos presupuestales.

Habrá una rebatinga por tratar de capturar las simpatías de los desencantados, y el Partido Acción Nacional se encuentra mejor posicionado en este sentido; no sólo deberá ser una buena oposición al proyecto de la 4T, sino construir una mejor alternativa.

A partir de una autocrítica, el PAN debe construir una propuesta de futuro, que atienda los graves problemas de inseguridad, corrupción, desigualdad y falta de crecimiento, superando el pensamiento mágico y simplista del actual gobierno, y diseñando su solución a partir de condiciones realistas y sustentables.

Un llamado a la acción con una nueva narrativa convincente por su logos (lógica argumental), su pathos (capaz de generar entusiasmo social) y sobre todo por su ethos (la credibilidad moral del sujeto).

Éste es el verdadero reto del PAN, aunque aparentemente, aún se encuentra muy lejos de asimilarlo.

POR GUSTAVO MADERO 

SENADOR DEL PAN 

@GUSTAVOMADERO

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