Un informe político

Los problemas del mandatario no han terminado: se demostraron sus esfuerzos para obstruir la pesquisa

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

El reporte del fiscal especial, Robert Mueller, sobre la posible injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, recibió al menos 855 correcciones por parte del procurador General, William Barr, y antes de ser entregado al Congreso estadounidense.

Más allá de su contenido y las posibles implicaciones contra el presidente Donald Trump, el documento desató una tormenta política que probablemente no terminará antes del próximo año.

El documento era esperado con ansiedad por partidarios y enemigos del Presidente. Para las dos partes hubo satisfacciones, justificantes y decepciones.

El texto detalló al menos 10 instancias de posible obstrucción a la investigación por parte del gobierno de Trump, cuya campaña habría tenido una serie de contactos con personajes rusos sospechosos.

Pero al mismo tiempo, no pareció encontrar evidencia directa del involucramiento personal del ahora presidente Trump.

En vez de pronunciarse por alguna tesis, Mueller prefirió presentar pruebas sobre ambos lados de la pregunta.

Barr y el vicefiscal General, Rod Rosenstein, concluyeron que la evidencia no era suficiente para establecer un caso de obstrucción de la justicia.

De hecho, en el reporte el fiscal Muller se declara incapaz de determinar si hubo obstrucción real de la justicia por parte del gobierno.

Pero las correcciones, en algunos casos meramente de estilo y en otros aparentemente de fondo, no ayudarán a sofocar el debate en turno; un texto que muchos, especialmente en el lado demócrata, esperaban que pudiera servir como base para un cuestionamiento legal y tal vez hasta un juicio político contra el presidente Trump.

En el lado republicano, el temor era que el Presidente sí se viera envuelto en un escándalo que llevara a su caída política y su salida de la Casa Blanca bajo una nube de escándalo de duplicidad y aún traición que hubiera constituido un desastre electoral.

Muy al margen de lo que resulte o pueda resultar del reporte de Mueller, los problemas del mandatario no han terminado. Muchas de las correcciones hechas al documento —incluso líneas completas borradas— fueron presentadas como necesarias para ocultar información que podría afectar el desarrollo de indagaciones resultantes de la investigación principal.

El documento ofrece armas a las dos partes. Trump puede alardear haber sido liberado de cargos de complicidad con los rusos y otras fechorías, pero sus adversarios pueden y van a utilizar los informes sobre sus esfuerzos para limitar y obstruir la pesquisa como demostración de sus prácticas ilegales.

Lo que parece claro en todo caso es que el presidente Trump pudo evadir una bala de plata y no habrá impugnación, pero la polémica sobre su conducta y la de sus asociados acompañará el resto de su gobierno —sean dos o seis años—.

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@CARRENOJOSE1

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