Un gobierno de choque

En estos pocos días como presidente, AMLO ya se enfrentó con gobernadores, ministros y jueces del Poder Judicial

Demetrio_Sodi_
Demetrio Sodi / Colaborador / Heraldo de México

Los gobiernos mexicanos siempre han privilegiado la negociación sobre el choque político. Aun en los tiempos del presidencialismo y el partido único, el gobierno dialogaba con los sectores obrero, campesino, popular y privado, y en lugar de imponer su mayoría, privilegiaron la negociación y el consenso.

Esa política, si bien otorgaba en ocasiones privilegios excesivos a los grupos sociales a cambio de los votos para llevar a cabo las reformas, permitió estabilidad, gobernabilidad y cohesión social, así como un avance gradual hacia la institucionalidad y la democracia.

En aquellas ocasiones en que el gobierno decidió chocar en lugar de negociar, como fue con el movimiento estudiantil del 68, se provocó una fractura que duro mucho tiempo en sanar.

En los últimos 20 años, a partir de 1997, en que ningún partido político tuvo mayoría en el Congreso, la única forma de gobernar y avanzar fue a través del diálogo y la negociación.

Hoy nos estamos enfrentando a un gobierno que no quiere negociar y que le apuesta al choque para doblegar al contrincante, que está dispuesto a utilizar su mayoría y su fuerza política para aplastar las voces de oposición.

En estos pocos días como presidente, López Obrador ya se enfrentó con los gobernadores, los ministros y jueces del Poder Judicial, el Tribunal Electoral, con la gran mayoría de las organizaciones de la sociedad civil y con el sector privado por el aeropuerto y por sus descalificaciones a los empresarios.

López Obrador, está provocando una división en el país entre sus seguidores y aquellos que vemos en su forma de gobernar una seria amenaza para nuestra democracia y nuestras instituciones.

Es cierto que para llevar a cabo muchas de sus reformas y programas, tiene que presionar con la mayoría que tiene en el Congreso, pero el aplastar a la oposición y a cualquiera que se oponga a sus ideas está provocando un choque y una polarización del país como no la hemos vivido en los últimos 50 años. Muchos de los cambios que quiere llevar cabo son positivos para acabar con la corrupción y el dispendio, así como para apoyar aquellos que viven en extrema pobreza, pero negarse a oír y analizar otros puntos de vista está provocando errores muy costosos para el país como es el caso del nuevo aeropuerto.

López Obrador nunca ha sido un negociador, no lo fue como presidente del PRD, no lo fue cuando fue jefe de gobierno del DF y no lo será como presidente de la República.

Se cree dueño de la verdad, piensa que está por encima de las instituciones y que está llamado a ser el salvador de México. No sólo no negocia, sino que a falta de argumentos su estrategia es descalificar a los que se oponen.

López Obrador no va a cambiar, tardó 12 años en llegar y nada ni nadie lo hará cambiar. Debemos mejor prepararnos para enfrentar los próximos 6 años a un gobierno de choque y tratar de evitar que sus ideas y forma de gobernar fracturen al país, provoquen una confrontación social y un retroceso económico y político.

 

DEMETRIO SODI DE LA TIJERA

COLABORADOR

@DEMETRIOSODI

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