Un encuentro político que deja muchas dudas

De acuerdo con Trump, tanto él como el líder norcoreano quieren la paz y trabajarán rápidamente con ese fin

Un encuentro político que deja muchas dudas

Los presidentes Donald Trump y Kim Jong-Un pasaron del hombrecito del cohete y el mentalmente deteriorado anciano estadounidense a protagonizar un saludo de manos que fue tal vez el hecho principal del encuentro.

La fotografía y el encuentro mismo resultan el hecho más importante, al margen de lo que se haya conseguido en concreto. Puso en el mismo escenario a los jefes de Estado y de gobierno de dos países que por décadas, literalmente, sólo han intercambiado insultos y amenazas.

En términos político-diplomáticos hizo realidad la idea de un encuentro sin perdedores, aunque algunos creen que por el mero hecho de haberse parado en el mismo escenario que Trump, en condiciones casi de igualdad, el dirigente norcoreano fue quien llevó la mejor parte.

Pero con el mismo argumento Trump puede justificar su estilo de diplomacia y presentarse como un pacificador.

Para Trump fue tanto más importante porque ocurrió casi inmediatamente después de una cumbre del G7 de la que salió enfrentado con sus aliados tradicionales.

Para Kim, el que Trump haya convenido en la idea de suspender maniobras militares conjuntas con Corea del Sur —que al mismo Trump definió como provocativas y caras—  es un logro, sobre todo porque no se sabe qué obtuvieron los Estados Unidos a cambio.

La realidad es que el comunicado en sí reflejó más sugerencias de lo que puede haber que hechos, pero lo importante es que lo hubo, y eso parece un triunfo diplomático para los dos gobernantes.

Ahora vamos a comenzar el proceso de desnuclearización de Corea del Norte, aseguró en una entrevista de televisión en la que también señaló su creencia de que sin la retórica no estaríamos aquí, al responder a una pregunta sobre el intercambio de insultos del año pasado.

De acuerdo con Trump, tanto él como el líder norcoreano quieren la paz y trabajaran rápidamente con ese fin. Pero de hecho quedan pendientes por determinar mil detalles, incluso el proceso mismo de desnuclearización.

Lo cierto es que hubo un encuentro, lo que es positivo per sé; que convinieron en mantener reuniones con la idea de llegar a un proceso de desarme, que no es negativo.

Pero también que no hay garantías de dos líderes que parecen hacer política exterior a capricho, aunque el norcoreano tiene el beneficio del tiempo: no sólo es más joven, sino que su dominio sobre Corea del Norte es algo que Trump ni siquiera sueña con tener sobre los Estados Unidos.

A reserva de muchas condicionales, el encuentro es positivo, pero tanto los Estados Unidos como Corea del Norte necesitan aclarar muchas cosas tanto entre sí, como hacia sus aliados, que como China de un lado y Corea del Sur del otro tienen ciertamente un interés más que considerable  —y mucho más en juego— en torno a todo el proceso: ¿se reconocerán dos Coreas, por ejemplo?

El encuentro dio lugar a esperanzas, pero también a muchos interrogantes, que quién sabe si tendrán respuestas.

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónFOTO: @Gibsonguitar

Mítico fabricante de guitarras Gibson se declara en bancarrota