Un corazón roto vale más de mil millones de pesos

La subasta de “Pool with two figures” de David Hockney, que alcanzó el máximo de 90 mdd, llama la atención, pues este hito rinde un homenaje al llamado el salvador de la pintura contemporánea

Un corazón roto vale más de mil millones de pesos

Es que, a diferencia de muchas de mis columnas, en donde hago énfasis en el concepto detrás de la obra, para entender la pintura de Hockney, se debe observar su composición pictórica, lo que nos regresa a la tradicional forma de entender a los artistas clásicos como en el Renacimiento o el Romanticismo: contemplando su belleza.

En la década de los 60, Hockney marcó dos caminos claros y subversivos en su carrera: uno, declararse abiertamente homosexual y defensor del género, en una época con aún muchas represiones; y dos, seguir con la tradición pictórica, cuando las revoluciones artísticas presionaban para matar a la pintura.

Quizá por esas dos razones, su fama no llegó ni siquiera a parecerse a la de su contemporáneo Andy Warhol. Es así que resulta todavía más interesante que sea una de sus obras la que semana pasada se vendió por esta suma estratosférica, que para ponerlo en contexto, equivale a 10 por ciento del presupuesto anual de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

La pintura de Hockney, como la que vemos en la imagen, se caracteriza por composiciones equilibradas, formas geométricas, planos lisos, objetos corpóreos pero ligeros; la textura de sus detalles como los velos translúcidos, quebradizos y del agua en la alberca, y su luminosidad uniforme, que nos entrega un delicioso efecto óptico, haciéndonos mirar con maestría el sol de Los Angeles.

No pagaría tal cantidad por ella, pero sin duda la obra me encantó cuando conocí su historia. El artista la pintó en el hundimiento de su depresión, luego de romper con su pareja. Las dos figuras pudieran ser una dupla de autorretrato, o quizá, son los dos amantes, cada uno viviendo el mismo momento en diferente plano, cada uno siendo testigo de la presencia del otro, sin poder mirarse de frente. Completamente triste y nostálgica.

Por LILIA SOREN

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