Un bombero en llamas

Interminable la lista de delitos que le adjudican al “dirigente” del sindicato de Bomberos de la CDMX, hoy desaparecido

Alfredo_Gonzalez
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

De un momento a otro, las autoridades le echarán el guante a Ismael Figueroa, uno de los principales dirigentes –o mejor dicho, cacique- de los Bomberos de la CDMX.

El Heraldo de México da cuenta de varias cosas por las que es investigado, pero eso es sólo la punta del iceberg de un cúmulo de irregularidades.

Lo investigan por lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, conflictos laborales (venta de plazas) y, lo más delicado, por abuso sexual contra un grupo de trabajadoras del Heroico Cuerpo de Bomberos.

En el último caso, en particular, las afectadas presentaron las denuncias correspondientes.

Relataron que Figueroa presuntamente obtuvo fotografías y videos íntimos de ellas, sin su consentimiento, que difundió y exhibió entre otros elementos, en represalia por negarse a tener relaciones sexuales con él.

De todo esto dieron cuenta ante varias instancias como la Contraloría General de Bomberos, el Tribunal de Justicia de la CDMX, la Procuraduría local y el Instituto Nacional de las Mujeres. Sin embargo, tras denunciar, fueron intimidadas y amenazadas de muerte, por lo que no les quedó de otra más que retirar los cargos en contra de ese personaje.

Ésa fue la razón por la que las autoridades decidieron no ejercer acción penal y en algunos casos hasta se declararon incompetentes. De ese tamaño era el miedo que bomberos y autoridades llegaron a tenerle a este cacique sindical.

Pero también hay quienes piensan, en el actual gobierno, que no sólo era miedo. También hubo mucho de complicidad y hasta manejo de intereses y negocios oscuros.

Figueroa se volvió rico de la noche a la mañana, porque de ganar un millón y medio de pesos en tres años, pasó a comprar 24 vehículos por un monto de 32 millones de pesos. No sólo eso, hizo del Sindicato de Bomberos el negocio más rentable de su vida.

Hasta ayer, la Procuraduría de la Defensa del Trabajo de la CDMX había recibido 300 procesos de conciliación por plazas que fueron vendidas y cuyos propietarios fueron despedidos porque los Bomberos de la ciudad prácticamente están en la quiebra.

Es decir, hubo mucha gente que pagó por una plaza que nunca tuvo. La cosa está tan delicada que algunas de esas plazas fueron vendidas a bandas delictivas de Centroamérica, entre ellas la Mara Salvatrucha, pero para desgracia de Figueroa, nunca les cumplió y ahí también tiene cuentas pendientes.

En apariencia, nadie se explica hoy cómo fue que un líder tan chiquito haya adquirido tanto poder y se haya enriquecido en tan poco tiempo. Pero la explicación ya está a la vista de todos. Lo que sigue es ejercer la acción de la justicia contra él y sus protectores.

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Se dice que los ladrones respetan la propiedad. Sólo desean que la ajena se convierta en propia para respetarla mejor.

 

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@alfredolez

 

 

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