Un aspirante presidencial promigrante

El centrista Robert Beto O'Rourke confirmó su intención de buscar la candidatura presidencial demócrata

José Carreño
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Si la migración es un problema, es el mejor problema que pueda tener cualquier país, dice Robert Beto O’Rourke en un video con el que la mañana del jueves 14 de marzo confirmó su intención de buscar la candidatura presidencial demócrata de 2020.

En un movimiento largamente esperado, el centrista O’Rourke entró a un campo cada vez más nutrido, en el que hasta ahora había dominio de aspirantes con proclamadas tendencias populistas de izquierda, como los senadores Bernard Sanders, Elizabeth Warren y Kamala Harris, entre otros.

Su anuncio era esperado. Beto O’Rourke era un representante (diputado) virtualmente desconocido hace dos años, y ahora es uno de los más conocidos aspirantes a la candidatura presidencial demócrata de 2020.

O’Rourke, que representó a la ciudad fronteriza de El Paso en el Congreso estadounidense, se hizo famoso en su fallido intento por desplazar al republicano Ted Cruz de uno de los dos escaños senatoriales que corresponden a Texas. No lo logró, pero puso de relieve que el dominio republicano de Texas —el segundo estado más poblado del país, después de California— es vulnerable.

Su decisión sacude una temporada electoral temprana, ya repleta de contendientes, y suma a la mezcla un incansable campañista con un ejército de pequeños contribuyentes de fondos, los instintos de actuación de un ex-rockero punk y una visión proinmigrante para contrarrestar al presidente (Donald) Trump, afirmó The New York Times.

De hecho, la mención de O’Rourke sobre el tema migratorio no es gratuita. El debate alrededor de la cuestión es uno que consume a Estados Unidos y de hecho lo divide: el presidente Trump se ha hecho abanderado de quienes piden limitar la llegada de migrantes y su símbolo es tanto la propuesta construcción de un muro en la frontera con México, como el intento de declarar una emergencia nacional por la llegada de una caravana de centroamericanos invasores en búsqueda de asilo en territorio estadounidense.

Nacido en 1972, O’Rourke creció en una ciudad con una fuerte población de origen mexicano, hablando español y jugando futbol soccer. De padres anglos, adoptó el Beto, el diminutivo español de Roberto, como su nombre político.

Y como Beto O’Rourke llegó a la Cámara baja del congreso estadounidense, y de la misma forma hizo campaña por el Senado en 2018.

Con un aire juvenil que algunos quieren ver como reminiscente del asesinado presidente John F. Kennedy, O’Rourke es conocido por lo que define como apertura radical: en el último año ha dado acceso en tiempo real a casi todo su tiempo, incluso visitas al dentista.

Considerado como un abanderado del centro demócrata, sus partidarios afirman que es capaz de tender puentes con el centro político estadounidense y mantener vínculos con el resto de la coalición demócrata: minorías étnicas, sexuales, religiosas y mujeres.

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