Un año que lamentar

La economía no crece, la inseguridad aumenta, la democracia se deteriora: 1er año de López Obrador

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Gustavo Madero / El Heraldo de México

Para estas alturas de su gobierno, el Presidente imaginaba que la delincuencia organizada habría abandonado la violencia, entendiendo su mensaje de que los apoyos sociales ofrecían alternativas para convertirlos en jóvenes de bien. Abrazos no balazos resumía su modo de ir a las raíces del problema más que a su manifestación. La realidad ha reflejado todo lo contrario, vivimos el año con más homicidios y con mayor número de periodistas asesinados en la historia del país.

Para estas alturas, también pensaba que obtendría ahorros superiores a 500 mil millones de pesos gracias a la austeridad y combate a la corrupción, al recorte de plazas y sueldos, la venta del avión y quitando pensiones a expresidentes. La realidad es que no obtuvo ingresos superiores, sino que ha tenido que recortar el gasto en 200 mil millones de programas y proyectos del gasto público, debido a la menor recaudación tributaria y al nulo crecimiento económico. Para financiarse ha tenido que echar mano de las joyas de la abuela y disponer de más de la mitad de los 300 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios.

Para estas alturas la crispación social, marchas y manifestaciones han construido un México dividido desde el púlpito mañanero, haciendo nugatorio el discurso de su cartilla moral, pero sí ha logrado la cooptación, desaparición y estrangulamiento presupuestal de los órganos autónomos: CNDH, Banxico, INE, Inegi, Cofece, INEE, INAI, IFT y Coneval, además de los organos reguladores. En el debilitamiento de nuestra democracia se inscribe el centralismo avasallador que atenta contra del ya endeble federalismo y el menosprecio a las organizaciones de la sociedad civil declarado por AMLO.

El gobierno dispondrá del mayor presupuesto en la historia: 6 billones 107,732.4 millones de pesos equivalente a 26.5% del PIB. Es insostenible la narrativa de un presupuesto austero cuando es inédito tanto en pesos corrientes y en términos reales descontando la inflación. No se explica por qué tantos recortes a la inversión en infraestructura, que, sin contar Pemex, representarán 1.3% del PIB cuando debería ser el triple.

Se cae la mentira de que los recortes incrementan el gasto social. La realidad es que los recursos destinados a desarrollo social equivalen a 27 mil 885 pesos per cápita, mismo monto al de los últimos cinco años. Lo que sí se deteriora es la calidad del gasto que se vuelve más discrecional, opaco y centralizado. Esto es un grave retroceso respecto al diseño institucional de programas de impacto probado por ocurrencias, generando más precarización de la vida de quienes menos tienen: Seguro Popular, Prospera, Inadem, NAIM sustituidos por Beca para el Bienestar, Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.

No habrá crecimiento económico como el prometido, ni disminución de la pobreza y desigualdad con estas pseudopolíticas públicas del actual gobierno. Mala noticia mexicanos.

POR GUSTAVO MADERO
SENADOR DEL PAN
@GUSTAVOMADERO







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