Un año de gobierno

Es relevante la similitud de circunstancias que ocurren en nuestro país, y la aplicación casi exacta sobre los supuestos “activistas”, “el cambio” y los políticos actuales

Martha Gutiérrez/ Columnas El Heraldo de México

Barack Obama, uno de los íconos políticos de nuestro tiempo, hablando sobre las redes sociales y la política expresó: Esa idea que tienen algunos de pureza, nunca transigir y siempre tener la razón… ustedes deberían superar eso rápidamente… el mundo es complicado, hay ambigüedades. Gente que realmente hace cosas buenas, también tiene fallas… Hay personas que piensan que el cambio significa ser lo más crítico a los demás. Eso no es activismo. Eso no es traer el cambio. Si lo único que haces es aventar piedras, no llegarás muy lejos. Eso es fácil de hacer. 

Es relevante la similitud de circunstancias que ocurren en nuestro pais, y la aplicación casi exacta sobre los supuestos activistas, el cambio y los políticos actuales.

Lamentablemente, el hoy Presidente de la República creó en los últimos años un discurso efectivo, simple y directo de la facilidad con que se gobierna, y sobre todo se cambian las circunstancias del país.

Empresarios, industriales, intelectuales, clase trabajadora, abandonados y olvidados, hartos de políticos corruptos y políticas públicas ineficaces, le creyeron y votaron por sus continuas denuncias al régimen. 

¿Después de un año de gobierno que contenido se le da al cambio? 
Justo lo que afirma Obama, la confusión entre pasión y razón, deseo y realidad, transformada en un profundo fracaso.

La simplificación de la política, la salida fácil, la continua y reiterada política de comunicación que critica, acusa, litiga y enjuicia mediáticamente. La realidad por dónde observemos, no existe siquiera un modelo de país, ni de gobierno. Seguro no es de izquierda. Entonces ¿Qué es y cómo contribuir?

México enfrenta hoy problemas diplomáticos, economía en recesión, incrementos de impuestos, opacidad, desabasto de medicamentos y atención médica, persecución legal y fiscal, amenazas de aplicación de extinción de dominio, marchas, organizaciones sociales y civiles acorraladas, retroceso en la libertad de expresión, entre otros.

Lo más riesgoso sería continuar en la misma línea, utilizar la crítica al pasado cómo solución y seguir privilegiando la torpeza e ineptitud de la mayoría de funcionarios de este gobierno, sólo por una cuestión de lealtad, eso no es cambio, es simulación, engaño y desilusión.

Si bien es cierto que no estamos en circunstancias de conflicto social como en algunos países de Sudamérica, si estamos al acecho de nuestro vecino del norte, que pudiera dejarnos en una peor circunstancia.
En 2020 es urgente la recomposición del discurso, el gobierno y los funcionarios. Reorganizar con gente que comprenda lo que implica el cambio, y sobre todo que tengan capacidad, el Presidente aunque sigue sin entenderlo, no puede sólo.

Los anteriores activistas ahora convertidos en gobierno se están topando con el límite de sus propios juicios y mentalidad rezagada. Seguir juzgando a los demás no significa que ellos lo hagan mejor, ¡y el país ya se está dando cuenta!

POR MARTHA GUTIÉRREZ

ANALISTA EN COMUNICACIÓN POLÍTICA

abr

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