Un año con actitud

El 1 de enero marca el inicio de una etapa diferente. Terminan las promesas y empiezan las demandas de cumplimiento

Arturo Sánchez Gutiérrez / Decano Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey
Arturo Sánchez Gutiérrez / Decano Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey

Terminó el 2018 y finalizó el primer mes de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Fueron meses de mucho debate, promesas por todos lados, discursos con un nuevo estilo y reacciones que pusieron, al menos temporalmente, el dólar a 20 pesos. Después de un mes, los dichos tendrán que convertirse en acciones, para bien o para mal. Hasta ahora, la campaña electoral ha continuado y las conferencias matutinas del Presidente se caracterizaron por mantener el estilo de la casa: se informa lo que se quiere informar, se eluden los temas que por lo pronto no conviene tocar y los críticos siguen siendo conservadores, mezquinos o canallas, según el ánimo del día.

Sin embargo, el 1 de enero marca el inicio de una etapa diferente. Terminan las promesas y empiezan las demandas de cumplimiento. Imagino el 2019 como un año complejo en el que comentaremos paralelamente tres tipos de procesos: (1) Las reformas legales y constitucionales que darán forma a la Cuarta Transformación anunciada; (2) la instrumentación inmediata de políticas públicas anunciadas (el combate al robo de combustible, el Tren Maya, el establecimiento de la nueva franja fronteriza en el norte, con menos impuestos y precios ajustados, la instrumentación de los programas de becas y subsidios, etcétera); y (3) la irremediable atención a la realidad de la coyuntura política.

El proceso simultáneo de los tres temas es de por sí complejo, pero sobre el último punto, lo cierto es que el ruido permanente en el 2019 será la forma como el Presidente resuelva los conflictos políticos coyunturales. Es una realidad que, ante el nuevo presupuesto, los recortes generarán tensiones y muchos servidores públicos están inconformes con los nuevos salarios o con los despidos. Lo mismo ocurre con la avalancha de demandas de diversos grupos para defender sus derechos. Es la hora de atender a los que apoyaron el proyecto ante las expectativas levantadas.

En la coyuntura está el caso de Puebla. Más allá de las especulaciones, no será posible evitar el uso político de la muerte de la gobernadora y el ex gobernador. Sería muy ingenuo pensar que bastará con esperar al resultado de la investigación, y que su publicación será tan convincente que todos quedarán satisfechos. Eso no ocurrirá. La forma como el nuevo gobierno maneje políticamente el asunto será la primera muestra de habilidad, transparencia y legalidad del nuevo gobierno.

En consecuencia, 2019 será un año de debate, de anuncios y de aplicación de nuevas políticas. Insisto, es hora de los hechos, por lo que el discurso debiera cambiar. Si tan sólo en los hechos se lograra avanzar en materia de seguridad, el presidente tendría un periodo de gracia muy merecido. Sin embargo, su estrategia en ese campo también está cuestionada.

Feliz Año Nuevo a todos.

 

ARTURO SÁNCHEZ GUTIÉRREZ

EX CONSEJERO ELECTORAL / DECANO DEL ITESM

@ARTUROSANCHEZG

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