¿Tú otra vez?

Dos veces al año, una tienda de México realiza un festival de moda cuya protagonista es una top model

Atala Sarmiento / Anecdatario / Heraldo de México
Atala Sarmiento / Anecdatario / Heraldo de México

Desde las primeras ediciones de dicho evento tuve la oportunidad de participar, no sólo como invitada, sino hasta como conductora del evento y haciendo las entrevistas a las modelos.

Reconozco que, tratándose de las mujeres más bellas del mundo, cada vez temía encontrarme con figurones de ego, sin embargo siempre tuve buenas experiencias porque todas ellas fueron no sólo hermosas, sino muy agradables de tratar.

Así puedo hablar de lo grato que fue charlar con Liz Hurley, Milla Jovovich, Brooklyn Decker o Gwyneth Paltrow.

Pero hubo una que sí logró ponerme los pelos de punta: Rosie Huntington Whiteley.

Desde que llegó a la entrevista, todas las personas involucradas en la producción y parte del evento de moda lucían bastante desencajados.

El plan era que hiciera tres entrevistas; una durante la pasarela del evento y las otras dos para programas diferentes.

Cuando la espectacular modelo entró al foro, su mánager dio órdenes estrictas de que todos los presentes guardaran sus celulares, prohibió hacerle fotografías, advirtió sobre las preguntas que quedaban restringidas en la charla, solicitó que me enfocara exclusivamente en su estilo porque ella no hablaría de marcas, ni estilos ajenos, y que ni me atreviera a intentar hablar de su marido o vida personal porque en ese mismo instante cortaría la entrevista para llevarse a su representada.

Mientras la mánager me hablaba, Rosie estaba ya sentada en un sillón junto a mí escuchando seria e impasible, cual muñeca de plástico, la retahíla de instrucciones y restricciones. Remató prohibiéndome hacerme una selfie con ella, cosa que ya ni ilusión me hacía para entonces.

La entrevista fue tensa y breve.

Cuando terminamos, ella se fue a cambiar para hacer la siguiente que tuvo lugar en la tienda departamental. Llegué puntual y volví a escuchar las claras instrucciones de la mánager.

Ahí estábamos todos esperando a que llegara su majestad Rosie cuando se abre la puerta y entra con su escultural 1.75 más tacón del 12. Se quedó paralizada al verme allí y le salió genuinamente desde el fondo de su alma con descarado fastidio un: ¡Ah, tú otra vez!.

Sí, yo de nuevo y nos falta volver a encontrarnos en la pasarela esta noche la previne de una vez para evitar la cara de asco en el escenario.

Para mi sorpresa en el evento nocturno me saludó amable, con familiaridad, y durante la entrevista en el escenario frente a cientos de personas fue hasta simpática conmigo.

La vida da vueltas y quizá algún día la tenga que volver a entrevistar; aún memorizo las restricciones por si acaso, así que si eso sucede, la recibiré con un guiño: Sí Rosie, yo otra vez!.

VIDA. Su debut en el cine fue en Transformers: el lado oscuro de la luna. Foto: Especial

POR ATALA SARMIENTO 

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@ATASARMI

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