Trump y sus problemas de tuit

Los tuits han sido el instrumento favorito de Trump para atacar, opinar y expresar sus posiciones. Pero hoy aparecen entre sus principales problemas

Trump y sus problemas de tuit

Los leales al presidente Donald Trump, como el locutor Lou Dobbs de la cadena Fox, reaccionaron con indignación luego de que el ex presidente Barack Obama señalara que la gente debe pensar antes de hablar, pensar antes de tuitear, en aparente referencia al actual mandatario.

Pero quizá debieran darle las gracias.

Dobbs opinó que Obama debería ser arrestado por cruzar una línea en su aparente crítica a Trump mientras hacía una gira por China e India.

Pero la reacción de Dobbs, un presentador de noticias de economía, no sólo parece fuera de lugar, sino incluso adversa para el mandatario al que defiende.

Los tuits han sido el instrumento favorito de Trump para atacar, para opinar, para expresar sus posiciones.

Pero hoy aparecen entre sus principales problemas.

Su insistencia en expresarse sin considerar el efecto de sus opiniones podría tomarse como un indicio de que sigue sin tener claro, bien a bien, adonde está y cual es su papel.

Como Donald J. Trump, empresario de bienes raices, podía decir lo que quisiera. Como estrella de televisión declamó estas despedido y la frase se transformó en un dicho popular.

Pero como Presidente, sus palabras tienen un peso distinto.

Sus mensajes pueden ser usados en cortes judiciales: sus demandas de pena de muerte contra un terrorista musulmán en Nueva York pueden ser usados por la defensa como intento de presionar o de influenciar el resultado de su juicio.

Los tuits del mandatario ya han tenido impacto -contrario- en las decisiones judiciales que bloquearon sus prohibiciones a la entrada de viajeros de determinados países islámicos y a miembros transgénero en las Fuerzas Armadas. El juez que decidió la suerte del sargento Bowe Bergdahl -por presunta deserción en Afganistán y pasó cinco años como prisionero del Talibán- señaló que podría considerar los ataques de Trump a Bergdahl -que al final fue dado de baja sin pena de cárcel-.

Ahora Trump está en problemas por sus tuits sobre la investigación del fiscal especial Robert Mueller en torno a los intentos rusos de influenciar la elección de 2016, y en particular sus contactos con miembros de la campaña de Trump.

Dos elementos vinculados con Trump, su primer jefe de campaña, Paul Manafort, y el general Robert Flynn, su primer y breve consejero de Seguridad Nacional, han sido acusados y tratan de llegar a algún tipo de trato que aminore sus sentencias -lo que usualmente implica información que lleve a la captura de otros-.

Los más recientes mensajes de Trump lo llevaron a señalar que nunca pidió al FBI que dejara la investigación sobre Flynn y que había despedido al militar porque había mentido al FBI. Pero su declaración choca con las hechas por el ex director de esa agencia, James Comey, que declaró ante el congreso que el mandatario le había sugerido interrumpir la pesquisa. Comey fue destituido en mayo.

El consejo de Obama irritó a algunos trumpistas, pero parece un consejo de amigo…

 

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