Trump, un presidente poderoso, pero…

De hecho, afirma la publicación política AXIOS, Trump podría ser el Presidente con menos controles de poder que cualquier otro desde el final de la Segunda Guerra Mundial

 

Algunos afirman que Donald Trump está en el umbral de convertirse en el presidente más poderoso de los Estados Unidos en al menos los últimos 70 años. La anunciada renuncia del juez Anthony Kennedy a la Suprema Corte de Justicia le permitirá designar a un jurista conservador de su predilección y tendrá así una Suprema Corte que será, por lo menos, afín a sus propuestas y solicitudes.

De hecho, afirma la publicación política AXIOS, Trump podría ser el Presidente con menos controles de poder que cualquier otro desde el final de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, el precedente más reciente fue Franklin Delano Roosevelt, que presidió los Estados Unidos de 1933 a 1946, a través de la Gran Recesión y la Segunda Guerra Mundial.

Ése es un privilegio que no todos sus predecesores han tenido. Y por lo pronto, el Partido Republicano que lo postuló y al que parece haber domado, controla las dos Cámaras del Congreso federal.

El presidente Trump es el Poder Ejecutivo personificado, con su negativa a aceptar consejos o ceder ante los expertos, agregó AXIOS.

Los medios de comunicación, normalmente el último limitante de un Presidente con control total del gobierno, han perdido la confianza de la mayoría de los republicanos y de muchos demócratas, después de dos años de golpes de Trump.

Hace tres años, cuando Trump era apenas aspirante a la candidatura presidencial republicana, había advertencias ya de sus tendencias al cesarismo, a partir de su sugerencia de que deseaba hacer grande a los Estados Unidos otra vez.

La idea de que el país estaba en decadencia y que sólo él, Trump, podría revertir la situación gusta a muchos estadounidenses preocupados por cambios sociales simbolizados por la inmigración, pero también por la visibilidad de posturas liberales en lo social y lo político.

Un planteamiento del diario The Washington Post señaló entonces que como el presidente ruso Vladimir Putin, Trump promete restablecer la grandeza del país sin ofrecer un plan específico. Usa lenguaje rudo, expresiones vulgares que lo hacen ver como un tipo regular aunque sea un multimillonario; es un narcisista que ansía la atención mediática. Y pese a todas sus obvias limitaciones es muy popular. La idea, según algunos analistas estadounidenses entonces y ahora, era la de que Trump buscaba ser visto como un hombre fuerte, un César que resolviera los problemas del país, reales o imaginarios, ante una parte del segmento de población que no tendría reparos en seguirlo a pesar y por encima de las limitantes políticas o legales.

Las encuestas lo muestran con una alta posición entre los votantes republicanos. Pero la historia sugiere que esto puede no durar para siempre. Trump está bajo la sombra creciente de la investigación de Mueller y otras investigaciones, advirtió el historiador Michael Beschloss, citado por AXIOS. Trump se nutrió de una ansiedad real, aunque basada en una percepción tan ideologizada que era falsa. Y por eso la oposición a su gobierno es tan feroz y aún más numerosa que sus partidarios.

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