Trump, ¿problema sistémico?

El mandatario no acepta que se le informe lo que es posible o no hacer

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México

De creer a los críticos y algunos amigos del presidente Donald Trump, el estilo personal del mandatario estadounidense lo lleva a tratar de ampliar sus márgenes de maniobra, pero arriesga violentar la legalidad.

En el sistema del gobierno de EU, de tres poderes, hay un conflicto de poder tradicional entre el presidente y el Congreso, y Trump parece dispuesto a rebasar líneas que sus predecesores respetaron, aunque haya sido a regañadientes.

En el caso de Trump, ha colocado a muchos de sus subordinados en posiciones más que difíciles. Y de acuerdo con los reportes, no acepta que se le informe lo que es posible o no hacer.

El general John Kelly, que fue su jefe de asesores, y Kirstjen Nielsen, la ex secretaria de Seguridad Doméstica, fueron ofensores repetidos; el ex procurador general Jeff Sessions soportó más de un año de humillantes señalamientos públicos. El ex secretario de Defensa, James Mattis, y su colega Rex Tillerson, ex secretario de Estado, chocaron repetidamente con Trump.

En todos los casos, quizá los más evidentes, pero no los únicos, la característica común fue no estar dispuestos a ir tan lejos como deseaba el mandatario, sea por consideraciones político-legales, como en el caso de Sessions, o por preocupaciones por la legalidad de las órdenes, como Nielsen.

Ninguno se dispuso a rebasar los límites marcados por la ley y la costumbre.

Pero Trump, sea por ignorancia o por convicción, no acepta limitaciones.

En lugar de aprender a ser presidencial y aceptar la estructura de la Presidencia de EU, está tratando de reformularlo, dijo Timothy Naftali, exdirector de la Biblioteca presidencial de Richard Nixon, citado por la publicación político.com.

Trump parece haber despedido a cualquiera que le dijo que no podía hacer algo.

Paralelamente, trata de controlar a los organismos judiciales y de seguridad que tienen una relativa independencia.

Ésta es una gran prueba de nuestras instituciones, agregó Naftali.

Desde su campaña, había preocupación por las que algunos veían como tendencias autoritarias de Trump, un empresario poco acostumbrado a los límites y con un estilo de trabajo basado en su autoridad y lo que se ve como capricho.

Las medidas propuestas en torno a migración son ejemplo del problema.

La resistencia del Congreso, incluso de la mayoría republicana, a otorgar fondos para su prometido muro, lo llevó al cierre parcial de gobierno al final de 2018 e inicio de 2019. Al fracasar, proclamó un estado de emergencia fronterizo a partir de crear una crisis migratoria y de seguridad en la frontera con México, así como dictar órdenes ilegales en el trato de peticionarios de asilo y cierre de fronteras.

Con todo, Trump tiene la lealtad de sus electores y la obediencia pública de los legisladores republicanos, aun aquellos que se preguntan sobre el problema que representa para el sistema.

 

Por JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

@CARRENOJOSE1

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