Trump: presidente de la crisis

Los problemas parecen brotar ante cada uno de sus actos y convertirse en crisis políticas domésticas...

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño Figueras / Columna Desde afuera / Heraldo de México

WASHINGTON. Las crisis llegan, una tras otra, sin cesar. Pareciera como si cada día una nueva se añadiera a las que ya están en desarrollo o que un viejo problema levantara otra vez la cabeza.

Bienvenidos al mundo de Donald Trump.

Los problemas parecen brotar ante cada uno de sus actos y convertirse en crisis políticas domésticas, internacionales o una combinación de los dos ángulos sazonada a veces por posibles consecuencias económicas.

Y a veces son tres, cuatro al día: la guerra comercial con China se combina con la crisis de los misiles de Corea del Norte, mientras una nueva sesión de bravatas entre Irán y Estados Unidos agita los mercado petroleros y la Casa Blanca está en medio de un dramático choque político-institucional con la mayoría demócrata en la Cámara baja del Congreso a propósito de la muralla en la frontera con México –un tema que incluye de hecho a algunos senadores republicanos.

Y por supuesto, el conflicto político alrededor del reporte del fiscal especial Robert Mueller sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016 y los vínculos con la campaña de Trump y con el Presidente mismo.

En alguna medida puede afirmarse que es el estilo personal de Trump, un empresario sin experiencia política previa que no acepta las limitaciones impuestas por ley o por tradición y al que desde un principio se atribuyeron tentaciones autoritarias.

Trump se presentó como un ejecutivo capaz de negociar y obtener las mejores condiciones posibles, pero muchas de sus propuestas han tropezado con el Congreso, con cuestionamientos judiciales o las realidades políticas.

Según la prensa estadounidense, Trump está rodeado ahora por asesores y funcionarios que parecen más empeñados o preocupados por obedecer los deseos de su líder que por los potenciales conflictos legales o políticos.

Simplemente (Trump) sigue adelante con lo que quiere hacer, sin importar la Constitución, las barreras institucionales, salvaguardas profesionales o los líderes de su propio partido, dijo a The Washington Post, Barbara Perry, historiadora presidencial del Centro Miller de Asuntos Públicos de la Universidad de Virginia.

El hecho es que nadie se le para enfrente y ahora le temen, agregó. Los que trataron de detenerlo o de aconsejarlo se han ido de grado o por fuerza: los generales Robert Kelly, jefe de Asesores, James Mattis, secretario de Defensa, el fiscal General, Jeff Sessions…

Lo que se refleja es una situación aparentemente caótica y con frecuencia los resultados inmediatos no han sido lo que al parecer busca. El ejemplo más recurrente es la guerra comercial con China: el incremento hasta 25 por ciento de las tarifas punitivas a la importación de productos chinos es un golpe para ese país, pero también para EU. Ahora se trata de ver quien aguanta más.

Y justo al lado está la sorda pugna por la aprobación del acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, uno de los temas emblemáticos de su propuesta política.

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@CARRENOJOSE1

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