Trump, en un drama político

El Presidente pasó los últimos dos o tres años empeñado en una campaña para descalificar a sus adversarios

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Se atribuye a Abraham Lincoln haber dicho que es posible engañar a toda la gente parte del tiempo, a parte de la gente todo el tiempo, pero no engañar a todos todo el tiempo.

Calificado como racista, estafador y tramposo en un testimonio ante el Comité de Supervisión Gubernamental de la Cámara baja por Michael Cohen, el que fuera su abogado y operador, Trump enfrenta algo que ya esperaba: un juicio político público, aunque probablemente sin consecuencia real, pero en detrimento de su imagen.

Trump pasó los últimos dos o tres años empeñado en una campaña para descalificar a sus adversarios, sea como divulgadores de noticias falsas, como opositores irracionales, interesados o corruptos, y literalmente en un trabajo de cortejo para preservar el voto de quienes lo eligieron en 2016. Trump es un Presidente de minoría, electo gracias a las peculiaridades del Colegio Electoral, y de acuerdo con analistas políticos estadounidenses espera repetir en base al mismo bloque.

Trump ganó en 2016 con 46.1% del voto popular y de acuerdo con las encuestas, mantiene el apoyo de alrededor de 40 por ciento de los estadounidenses, lo que bien puede ser el equivalente a la mayoría de los republicanos.

Si logra retener esa votación en los mismos estados que ganó en 2016 su reelección es perfectamente posible.

Pero para ello necesita mantener a esos electores de su lado, y por tanto se ha convertido de hecho en un gobernante de, por y para ellos.

La relación con ese grupo pasa por temas como el comercio, el muro en la frontera con México, o posiciones contra el aborto o de auspicio mas o menos abierto a posturas racistas. En ese marco, las acusaciones de Cohen, que incluyen señalamientos sobre lo que sabía Trump de maniobras Lara hacer llegar a WikiLeaks información sustraída de las computadoras del Partido Demócrata; su participación indirecta, ya como candidato presidencial, en negociaciones para la instalación de un hotel Trump en Rusia, y por el paso a Stormy Daniels, una actriz porno con la que el mandatario tuvo relaciones personales.

Trump ha rechazado todas las acusaciones y calificado en cambio a Cohen como una rata, que curiosamente es el término usado por la Mafia estadounidense para referirse a aquellos de sus miembros que aceptan colaborar con las autoridades. Pero con la popularidad de Trump entre sus seguidores, lo que implica el acatamiento más o menos entusiasta o mas o menos resignado de los legisladores republicanos, la situación se reduce prácticamente a una cuestión de credibilidad, a quien se desea creer.

En ese marco la impugnación de Trump es más que remota, poco menos que imposible. Se necesitaron dos tercios del Senado para hacerlo y la mayoría republicana no lo aceptará a menos que la opinión de sus correligionarios sufra un vuelco considerable.

Y sí: Trump no engaña a todos todo el tiempo, ni siquiera parte del tiempo. Solo a los que necesita, y a ellos trata de halagar, aunque no pueda cumplir sus promesas.

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@CARRENOJOSE1

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