Trump en plena campaña

En las encuestas nacionales, Trump sigue abajo de su principal contendiente demócrata, Joe Biden, por cerca de 10 puntos

Alejandro Poiré / Opinión El Heraldo de México

Quizá ubica usted la serie de televisión Veep. Si vio Seinfeld alguna vez, reconocerá de inmediato a su protagonista, Julia Louis-Dreyfus, ahora en el papel de una política estadounidense paradigmática en su oportunismo y crudeza, quien desde la vicepresidencia de aquel país pasa siete temporadas en los vaivenes de la lucha por el poder.

La traigo a colación no solo como una recomendación de una farsa mucho más graciosa, absurda y a la vez realista que House of Cards (Veep está en HBO). Sino porque en su reflejo ridículo de un entorno político de la más descarnada vileza y graves consecuencias, nos pone exactamente donde amanecimos este arranque del 2020: con un presidente Trump encabezando un poder extraordinario, y aprovechando el escalamiento de tensiones con Irán para desatar un ataque de las más delicadas consecuencias, todo en el contexto de las elecciones de noviembre de este año. Y de hecho hay un video del propio Trump para explicarnos lo que ocurre, ya que él mismo auguraba en noviembre de 2011 que Obama intentaría generar una guerra con Irán porque era la única forma en que se podría reelegir.

Lo que siga en los próximos días será crucial para ojalá contener las consecuencias de este escalamiento en las hostilidades entre Irán y los Estados Unidos. Pero todo ello estará parcialmente subordinado al desarrollo de la contienda electoral. Ya señalaba yo la semana pasada que Trump ha sido exitoso en impulsar partes importantes de su agenda doméstica. Pues ahora parece que el frente Iraní podría darle resultados atractivos en el ámbito internacional.

Desde el arranque de su gestión, Trump decidió desconocer los acuerdos alcanzados durante la época de Obama para frenar la construcción de capacidades nucleares en Irán, y las hostilidades entre ambas naciones solo han ido incrementándose. Y el argumento electoral del presidente es tan sencillo como contundente, al menos entre su base electoral. Ayer Trump tuiteó una bandera estadounidense, misma que al momento de enviar esta contribución suma casi 600 mil me gusta.

En las encuestas nacionales, Trump sigue abajo de su principal contendiente demócrata, Joe Biden, por cerca de 10 puntos. Ello refleja aproximadamente la tasa nacional de desaprobación que tiene el presidente, que fivethirtyeight.com estima en menos once puntos. Pero estos datos nacionales de poco sirven, como puede atestiguar Hillary Clinton, ganadora del voto popular en 2018.

Además, del lado demócrata, y aunque falta poco más de un mes para que en Iowa se inaugure formalmente la elección primaria, no acaba de despuntar quien parezca tener alta probabilidad de éxito en noviembre. Se han instalado cuatro punteros: Biden, Sanders, Warren y Buttigieg, y del resto de aspirantes, acaso alguien como Amy Klobuchar, senadora por Minnesota, podría surgir como alternativa viable en las semanas por venir.

Así que agarre usted firmemente su asiento. Como muchas veces en el pasado, pero ahora de la mano del líder más inestable en su historia, atestiguamos un episodio de alto riesgo internacional con finalidades electorales en el vecino del norte. Feliz Año Nuevo, eso que ni qué.

POR ALEJANDRO POIRÉ
*DECANO ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES Y GOBIERNO TEC DE MONTERREY
@ALEJANDROPOIRE

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